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¡PÚAS! Agárrala como puedas

Las guardamos, coleccionamos… Y a menudo desaparecen tan rápido como las adquirimos. Y seamos francos: la mayor parte de nosotros nos sentimos totalmente indefensos e inútiles si las perdemos y vamos a tocar. Pero la pregunta del millón en el tema es: ¿Cuándo nos paramos a pensar, aunque sea unos instantes, en cómo cogemos la púa y con qué objetivo de cara al sonido?

Hay que tener en cuenta que todo guitarrista se distingue, entre otras cosas, por su técnica, lo que desemboca en un dominio concreto de la púa. Esto implica que, si lo hacemos bien desde el principio, nos caracterizará el resto de nuestras vidas.

Sin más dilación, lancémonos de lleno en un mundo al que, según parece, se le da una menor importancia de la que se debería. Si apenas utilizáis la púa, coged una y dadle una oportunidad. Si la empleáis frecuentemente seguid leyendo; quizás podáis aprender algo nuevo.

COMPRANDO PÚAS
“A mí me vale con cualquiera”. Error. En efecto, podríamos tocar con cualquier púa pero, desde luego, lo inteligente sería emplear unas adecuadas a nuestro estilo y preferencias personales y físicas. Si vamos a tocar solos metaleros ultra-rápidos con una púa grande de tres milímetros de grosor, tendremos un problema. Si además tenemos las manos pequeñas, puede convertirse en nuestro infierno particular.

Para los principiantes en el tema, éste es un importante hito para vuestra futura vida como guitarristas. Así que, vístete y ve a una tienda de instrumentos de tu confianza.

Cuando estés en la tienda y solicites púas al dependiente, probablemente te lleve uno o dos soportes trapezoidales, en el que cada cavidad está identificada por una marca/tamaño/material de púa. Ahora nos planteamos tan cruenta cuestión: “¿Cuál cojo?” Mi consejo es que no cojáis una muy blanda (entendiendo por blanda un grosor de 0.5 mm o inferior). Al tratarse de un elemento nuevo en vuestros dedos os sentiréis algo extraños; por lo que, para aclarar las cosas, debéis elegir una púa dura, fácil de sujetar y, a ser posible, con superficie de contacto con dedos rugosa (aumenta el rozamiento, lo que se traduce en una mayor dificultad para que se os caiga de las manos). No obstante, comprad unas cuantas, ya que nunca se sabe cuál será vuestra favorita. Eso sí, hay que tener en cuenta tres parámetros: material, grosor y forma. Las púas elaboradas con material artificial (nylon, plásticos, fibras sintéticas…) proporcionarán un sonido más cálido (ejemplo clásico: Dunlop Tortex), mientras que las púas metálicas (nota: un uso prolongado e indebido puede deteriorar las cuerdas), de hueso y madera nos darán más brillo.

Obviamente, el material influye en la dureza de la púa, pero centrémonos en otro punto: el grosor. Va por gustos: algunos os sentiréis más cómodos con un espesor que otro. Respecto a estilos, cabe destacar que los guitarristas de jazz suelen optar por púas más bien gruesas (de 1.5 mm en adelante), y los guitarristas de heavy metal suelen optar por púas con grosor de 1 mm. Pero como digo, todo depende de lo bien que encajen en nuestros dedos.

Por último, nos queda la forma. A aquellos fanáticos de la velocidad, mi consejo es que empleéis púas con extremo puntiagudo. Desliza mejor, ergo permite un ataque más rápido. En otros casos, la cosa varía. Lo comprobaremos más adelante.

AGÁRRALA COMO PUEDAS
Ahora sí. Has comprado tus púas, así que habrá que pensar en usarlas, ¿no? Bien, no existen reglas rápidas para mostraros cómo debéis sujetar la púa porque, como se ha citado anteriormente, la mano de cada uno de nosotros tiene forma única. Eso sí, hay dos principios básicos: uno, sostener la púa de forma que tenemos garantía total de que no se va a deslizar de nuestros dedos al tocar; dos, que el brazo esté relajado, y que la muñeca tome como referencia un punto de apoyo (normalmente el puente, aunque hay excéntricos, como Michael Angelo, que hacen uso del golpeador para este fin).

En la fotografía 1 se observa la forma estándar de sostener la púa.

Aseguraos de sujetar la púa con la yema del pulgar y el borde del índice. Aquí cabe citar que hay una mala tendencia, muchos acostumbran a sujetarla con la yema del índice. Lo único que haréis será dificultar el movimiento púa-contrapúa y, probablemente, se os acabe cayendo.

La mayor parte de la púa debe estar entre vuestros dedos. Para una púa de tamaño estándar, sujetad los 2/3 de la misma. Cuanto menos punta dejéis al descubierto, mejor (sobre todo a la hora de ejecutar armónicos artificiales).

Ahora, atacad la cuerda con la púa. Puede que al principio resulte incómodo, pero es necesario echarle horas al asunto. Experimenta con el ángulo de ataque de la púa sobre las cuerdas. Para un ataque limpio, músicos, como Ynwie J. Malmsteen o Michael Romeo, atacan con la púa totalmente plana (FOTO2). Sin embargo, esta posición puede resultar incómoda a la hora de mover la muñeca. Es más, la mayor parte de los guitarristas lo consideran como tal, y prefieren angular un poco la púa hacia abajo. Esto provoca que el sonido suene más “rasposo”, muy propio para rock. (FOTO 3) Por otra parte, tenemos el extremo opuesto: angular hacia arriba. Empleada por músicos como Shawn Lane, el resultado es un sonido más redondo y lleno. (FOTO4)

 

MEJORANDO TÉCNICAS: PÚAS Y CONTRAPÚAS
Hay dos formas de atacar la cuerda con las púas: la púa (hacia abajo) y la contrapúa (hacia arriba). El modo más natural de tocar es alternando púa (downstroke)-contrapúa (upstroke) por cada vez que atacamos las cuerdas. Es lo que en música se denomina modo estricto. Romper esta técnica desemboca en el llamado modo económico, que consiste en atacar varias cuerdas en el mismo sentido si nos conviene (por ejemplo, si atacamos todas las cuerdas, desde la sexta hasta la segunda, ejerceríamos sólo púa, y en ningún momento contrapúa).

Para empezar, sólo consideraremos movimiento púa. Tratad de tocar el ejercicio 1 despacio, e intentando que los ataques a la cuerda sean iguales siempre, pero sin que sean bruscos, o que hagan que la cuerda choque contra el diapasón.

¿Qué tal ha ido? ¿Bien? En ese caso estáis listos para desarrollar púa-contrapúa alternada. Notaréis que el sonido es más “flotante” y que podéis desarrollar una mayor velocidad.

Desde luego, el uso de púas y contrapúas de forma aislada tiene su lugar, como se puede observar en algunas técnicas (rakes, sweep…). Pero si tus influencias incluyen a la mayoría de los guitarristas reconocidos, como Al Di Meola, Ynwie Malmsteen, John Petrucci, Steve Vai o Steve Morse, el ataque alternado es lo que buscáis. Yo, personalmente, es el que empleo al realizar punteos estándar (algunas técnicas, como el sweep-picking, que veremos más adelante, exigen emplear barridos exclusivamente de púa o de contrapúa). Probad el ejercicio 2.

ALGUNAS TÉCNICAS PARA AVANZAR
Ahora entraremos en un terreno intermedio, pero nos asustéis antes de probar. En el siguiente solo se emplean tres técnicas de púa que pueden dar un toque original y más convincente que el mero “picking”:

Las técnicas que se utilizan en el ejemplo son:

a) Rakes: Se realiza atacando dos o tres cuerdas (con un movimiento de púa –modo económico-), hasta llegar a la cuerda en la que deseamos tocar. Las otras cuerdas se silencian mediante la palma de mano de la púa, y con los dedos de la mano pulsadora, para obtener el sonido deseado.

b) Armónicos artificiales: El archiconocido recurso para dar un toque
“chillón” a las notas. Sujeta la púa con fuerza, cubriendo la práctica
totalidad de la misma con el pulgar, y ataca la cuerda. En el mismo
instante del ataque, toca la cuerda con el pulgar, y voilà, tenemos un
armónico artificial. Exige práctica, así que sed pacientes y practicad.

c) Slide de púa: Extremadamente sencillo, y adecuado cuando tocamos
con distorsión. Consiste en deslizar perpendicularmente la púa sobre la sexta cuerda, en sentido descendente.

TÉCNICAS AVANZADAS
Si sois principiantes, no os recomiendo intentar estas técnicas hasta que hayáis depurado las básicas. Eso sí, al menos os darán una idea hacia dónde progresar. He aquí un ejercicio:

Poco a poco, vamos avanzando. Aquí describo las técnicas empleadas en la anterior composición:

a) String skipping: Se trata de una forma de obtener sonidos diferente de los riffs tradicionales. En dichos riffs, normalmente el guitarrista toca algunas notas en una cuerda, se traslada a la adyacente y sigue la línea melódica. En el caso del string skipping, se tocan una o varias notas en una determinada cuerda y, posteriormente, en lugar de seguir con la melodía o riff en la siguiente cuerda, nos la saltamos y tocamos en cualquier otra. Requiere práctica, pues al principio es muy frecuente colisionar con las cuerdas adyacentes al intentar acceder aotra. Por ello, es importante que la distancia recorrida por la púa cada vez que punteáis sea lo más corta posible; lo necesario para que la cuerda vibre y suene. Es una técnica muy empleada en estilos derivados de rock. Los principales maestros vinculados son Paul Gilbert y Eric Johnson, quienes la utilizan a menudo en sus patrones de arpegios.

b) Sweep picking: Otra de esas técnicas adoradas por los metaleros amantes de la velocidad vertiginosa. Empleada en arpegios, básicamente se trata de una técnica que economiza el movimiento de la púa, es decir, incrementar la cadencia con que desarrollamos los ataques. Si lo realizamos sobre una sola cuerda, empleamos estilo alternado (estricto), pero al cambiar de cuerda, en vez de alternar, empleamos el movimiento correspondiente a la última cuerda, de tal suerte que aprovechamos ese movimiento para tocar más rápidamente mediante un barrido de cuerdas. (es decir, si en la última cuerda que hemos tocado hemos realizado movimiento downstroke, la siguiente cuerda es tocada también con downstroke, e idem en el caso upstroke). Todo ello, con movimiento estrictamente de muñeca.

El sweep es cultivado por la mayor parte de los guitarristas, con especial énfasis por los de rock (Michael Romeo, Joe Satriani, Steve Vai, John Petrucci, Kiko Loureiro, etc).

c) Tapping de púa: Esta técnica es derivada, como supondréis, del tapping tradicional. Consiste en percutir perpendicularmente los trastes con la púa al tiempo que pulsamos cuerdas. En resumen: en vez de los dedos de la mano derecha, empleamos la púa. El resultado es un sonido muy brillante y nos brinda la posibilidad de tocar muy rápido. El único inconveniente es que no pueden hacerse simultáneamente en más de una cuerda.

MODOS DE TOCAR DE ALGUNAS LEYENDAS
Hasta ahora nos hemos estado nutriendo de un contenido teórico-práctico de técnicas de púa. Pero, ¿de qué manera han concebido estas técnicas los guitarristas contemporáneos? Descubrámoslo.

BLUES Y JAZZ: BB KING Y DJANGO REINHART
Este hombre, al igual que los bluesistas y jazzistas más veteranos, contempla un uso de la púa que se centra en oprimirla fuertemente, sin que quede hueco alguno entre dedo y dedo. Si nos fijamos en otros grandes, como el jazzista Chuck Wayne, veremos más de lo mismo. Las púas que emplea son gruesas y ligeramente puntiagudas, y su técnica habitual se cimenta en el modo estricto, alternando upstroke y downstroke, con un movimiento casi estrictamente de muñeca.

ROCK: JOHN PETRUCCI, MICHAEL ROMEO Y STEVE VAI
Dos grandes de los escasos guitarristas de rock progresivo que existen y un legendario guitarrista inclasificable. El rendimiento que obtienen al tocar es sencillamente espectacular, con una distancia de recorrido de púa mínimo y depuradas técnicas de sweep y skip, así como combinaciones sweep-tapping. En el caso de Romeo y Petrucci, el movimiento de muñeca es breve, y mantiene una posición recta y con los dedos paralelos a las cuerdas, descendiendo ligeramente el antebrazo para alcanzar las más alejadas del punto de referencia, que es, en ambos casos, el puente. Puede observarse en estas dos figuras que, al desarrollar solos muy rápidos, suelen apoyar el dedo corazón sobre el índice para evitar que la púa se deslice, debido a las elevadas velocidades. El resto de los dedos, relajados. Emplean púas de extremo puntiagudo.

Si nos fijamos en Vai, nos encontramos en un caso distinto. Hace uso de un mayor ángulo de apertura en cuanto al movimiento de la muñeca y los tres dedos libres están más relajados que en el caso de los dos anteriores, y con el brazo más inclinado. Esto se debe a que a menudo emplea esos dedos para tocar de manera combinada con la púa, o para desarrollar otras técnicas. Vai es un maestro en todas las técnicas conocidas de guitarra, incluyendo el poco cultivado pick-tapping (tapping con púa), muy empleado e impulsado por su maestro Joe Satriani.

Obviamente, la limitada extensión del presente artículo me impide añadir nombres igualmente notables, como Paul Gilbert, Kiko Loureiro, Nuno Bettencourt, Al Di Meola, y otros tantos cuyas técnicas de púa han engrosado la lista de los estándares de aprendizaje superior.

PÚAS DE INTERÉS
No podríamos cerrar el presente artículo sin antes mencionar algunos modelos concretos de púas que se adapten a vuestro estilo; eso sí, lo más importante es que os sintáis cómodos con ellas.

Dunlop Tortex: Con grosores desde 0.5 mm hasta 1.14 mm y diferentes formas, está elaborada con un material sintético antideslizante y resistente, que se ha ganado la confianza de grandes como Slash, Paul Gilbert, George Lynch y un larguísimo etcétera, que no deja lugar a dudas de su versatilidad y calidad.

Dunlop Jazz III: La púa favorita de John Petrucci (y también la mía). Se trata de una púa de material sintético, de superficie más suave que la Tortex, y un extremo puntiagudo que permite un desplazamiento rápido, así como desarrollar armónicos artificiales con gran facilidad.

Dunlop Nylon: Otra de las archivendidas púas de Dunlop. De larga duración, presentan una superficie rugosa y que se adhiere a los dedos con facilidad. Muy ligera y manejable. Empleada por Eric Johnson, Mick Thomnson y Whitesnake.

D’Andrea Delrex: Una de las más solicitadas de D’Andrea. Fabricada con delrin, proporciona un sonido cálido y percusivo.

Fender Celluloid: Una púa de textura muy suave y atractiva. Fabricada con materiales celuloides, desliza con facilidad y se presenta en tres grosores: thin, medium y heavy.

CONCLUSIÓN
Es más que evidente que con sólo observar la púa de un guitarrista (al menos, el que conoce su equipo), pueden deducirse bastantes detalles acerca de su técnica y del estilo que cultiva. Sobre todo, recordad que una elección de una púa no es ni acertada ni incorrecta, sino conveniente. Vuestro toque de púa es para toda la vida.

Aunque muchos seáis partidarios de tocar únicamente con púa, ante todo, debo dejar claro que no hay que desdeñar la técnica clásica que se limita a emplear los dedos. Es más, os animo a que también la cultivéis, ya que tiene sus ventajas. Ya conocéis, en cualquier caso, los tres principios en que se basa este mundo de la técnica: practicar, practicar y practicar.

 

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