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Sonido valvulero sin grandes volúmenes

¿Qué hacer cuando queremos sonar desgarrados pero no podemos permitirnos tocar a altos niveles? Las soluciones en simulación y pequeños amplificadores pueden ser el camino. Desde la aparición, o mejor dicho evolución, de los sistemas de grabación en casa, los guitarristas que han montado sus cacharros en espacios en los que no se debería generar mucho ruido se encuentran con nuevas necesidades.

Todos sabemos que el sonido de ampli más apetecible para el guitarrista es el cálido y desgarrador que producen unas buenas válvulas. En muchos casos ya tenemos elegido ese amplificador que nos complace a la perfección, pero nos resulta difícil tocar con él en casa para practicar o para grabar, pues lo más probable es que monte bastante "bulla". Incluso con amplificadores no demasiado grandes, nos encontramos con la imposibilidad de tocar a ciertas horas o conseguir determinados sonidos por la dificultad de tocar al volumen que necesitamos.

Ante estas circunstancias podemos elegir entre:

a) Montar nuestro equipo solo en el local de ensayo
b) Insonorizar el cuarto o habitáculo
c) Buscar opciones dignas que no requieran tanto volumen para conseguir un buen sonido.

Utilizar el local de ensayo
La primera opción es buena considerando que allí podremos grabar y tocar a nuestro antojo. La parte menos atractiva es que tendremos que desplazarnos siempre a ese lugar, lo cual puede cortarnos el rollo inspirador en un momento dado. Lo de poder tocar en cualquier momento, según sales de la cama o a cualquier hora de la noche, tiene su aquél.

Insonorización de espacio
La segunda parece la más idónea ya que elimina los problemas de la primera opción, desplazamientos, y nos permite tocar con el material (amplificadores, procesadores, altavoces etc.) que queramos y cuando lo deseemos. La parte menos atractiva es el precio. Lo que puede costarnos organizar eso (de forma profesional, efectiva y realmente aislante) y la pérdida de espacio que tal vez nos procure ese aislamiento.

Alternativas al amplificador de guitarra
Bien, nos queda la tercera alternativa. Seguramente no es la más profesional o más perfecta en cuanto a sonido, aunque las opciones que los distintos fabricantes van sacando al mercado son cada vez más completas y satisfactorias. Son abundantes los casos en que se utilizan procesadores de guitarra incluso en grabaciones profesionales. La simulación está ya al orden del día.

Amplificadores, simuladores, software

Pequeños amplificadores
Qué mejor forma que no tener que simular y utilizar un amplificador realmente. Uno que no requiera de grandes dosis de volumen. Existe una línea de pequeños amplificadores con muy pocos vatios, concebidos precisamente para este fin. Si optamos por esta posibilidad, tendremos que elegir bien lo que compramos, ya que debe cumplir dos requisitos: sonar realmente como nos satisface y ser capaz de generar sonidos cálidos o verdaderos sin requerir de grandes dosis de volumen.
Como supones, si tocamos mediante amplificación requeriremos de un micro decente para captar el sonido del altavoz y poder grabar ese rollo guitarrero que el aparato emita. Esta opción nos acercaría a sonidos convencionales y técnicas de grabación tradicionales. Captación del amplificador mediante ese micro y generación por tanto de un sonido de guitarra amplificada real. Hay que considerar que dependiendo del amplificador seleccionado, conseguiremos nuestro objetivo o no. Es muy probable que un pequeño amplificador de transistores de gama baja procure sonidos realmente menos satisfactorios que un buen simulador de gama alta.

Puedes sugerir en el "foro isp" cualquier opción en amplificadores de este tipo (pequeños de válvulas) que conozcas y que suenen dignamente. www.ispmusica.com (Una vez en la web, entra en foro).

Simulación vía software
La opción más nueva. Dado que muchos de los sistemas de grabación caseros están basados en ordenador, parece "cómoda" esta vertiente. Inicialmente descarté esta posibilidad debido a que la calidad que nos ofrecían era relativa. Según va pasando el tiempo y los fabricantes y diseñadores se estrujan las neuronas, la cosa va mejorando.

Desde plug-ins que se incorporan fácilmente a nuestro soft secuenciador y que procuran sonidos más cálidos que la línea, hasta desarrollos informáticos más complejos que nos brindan opciones abundantes.

Podríamos mencionar en este apartado el Guitar Rig, por ejemplo. Con la aparición de la versión 2 de este soft, se puso a disposición del guitarrista una herramienta que incluye, en su pedalera física, una tarjeta de audio de mayor calidad y un interfaz MIDI.
Mediante el software podremos editar y configurar diferentes tipos de sonidos con emulaciones de ocho secciones de amplificación, quince cajas de guitarra, seis de bajo, cuatro altavoces giratorios, nueve tipos de micro o treinta y cinco efectos.

Esta alternativa, combina la flexibilidad de edición del ordenador, con el hardware físico (en formato pedalera) que nos invita a disfrutar de un manejo más "real". Por otra parte el coste, como suele pasar en las opciones software versus hardware, es realmente más bajo que si compráramos toda la artillería física.

Existen otras opciones siguiendo este tipo de desarrollos, como por ejemplo el Waves GTR 2.0. "guitar tool rack". Con diez tipos de amplificación virtual, 23 efectos y el interfaz físico avalado por la marca Paul Red Smith. Esta herramienta es también soportada en sistemas TDM (Protools TDM 6.7), RTAS &Audio Suite (Pro Tools LE 6.9), VST (Cubase y Nuendo) y Logic Audio para Apple.

Otro desarrollo en esta dirección es el AmpliTube 2 con su controlador de hardware A.Stomp IO USB. El avance de esta versión es la fusión o integración del hardware (pedalera) con el software. Intentando procurar una sensación de trabajo tradicional, beneficiándonos de la capacidad de edición del ordenador sin perder el "tacto" real de nuestro trabajo cotidiano.

Además de la reducción de coste, frente a aparatos tradicionales, disponemos de una enorme cantidad de presets y posibilidades. Ahora solo queda ponderar qué suena mejor y considerar qué es mejor, tener 4 efectos buenos o 400 malos. No obstante, y dado que no he probado físicamente este invento, no puedo hacer afirmaciones al respecto. Esperemos a los bancos de pruebas.

Simulación vía racks, pedales o unidades de procesamiento

Este es el sistema más conocido y del que puedo dar fe de un buen rendimiento. En unos casos se han conseguido más realidad y calidez que en otros, pero me resulta una opción muy válida.

Hay una buena parcela de guitarristas que se muestran reacios al uso de simuladores, aunque son cada vez menos. Lo cierto es que existen diversas máquinas que ofrecen poderosos resultados. Ya hemos hablado en otros números de este asunto. Incluso hemos probado unidades como el Voodú Valve de Rocktron, simuladores de Vox, Line 6, Zoom, Oberheim, Digitech o el Magic Stomp de Yamaha. También tuve la oportunidad de poner a prueba, en Comusica, la chicha del BOSS GT-Pro en el stand de Roland, con resultados muy apetecibles y realistas. Me consta que para este número llegarán más bancos de pruebas sobre este tipo de producto y que veréis publicados a continuación, como la opción de M-Audio y su Black Box.

Las ventajas fundamentales de este tipo de aparato son:
1. La versatilidad. Consigues dotar a tu guitarra de abundantes sonidos mediante diferentes modelados de amplificador y de recinto, además de los oportunos efectos que suelen venir incorporados en este tipo de unidades. Resulta práctico disponer de muy diferentes sonidos (por épocas, estilos, marcas de amplificador etc.), cuando necesitas cierta flexibilidad en tu estudio, o simplemente cuando deseas disponer de un amplio abanico de timbres y "colores".
2. Formato compacto. Parecerá una chorrada pero el hecho de poder transportar todas esas herramientas, sonidos, tipos de amplificación y efectos en un formato compacto que abulta poco y apenas pesa tiene su puntazo.
3. Grabación por línea. El sonido (disponiendo de recursos limitados) es más fácil de controlar. No requerimos de micrófono (incluso hay aparatos que nos ofrecen diferentes micros - simulados-) y por tanto, tendremos menos ruidos y una grabación más fácil.
4. Tocar bajo. Sí, sí, ya sé que la esencia básica de un tanto por cien de guitarristas muy elevado (sobre todo a sus inicios) es la de tocar con un pedazo de amplificador más grande que él propio músico y que el sonido emitido por sus ocho altavoces ondee la melena del intérprete. Como imagen cañera y guitarrística esa idea es legendaria. Llevado a la práctica, cuando haces ejercicios, cuando intentas componer, cuando te apetece tocar o hilar ideas de forma tranquila, cuando quieres grabar a cualquier hora, cuando no quieres o no puedes molestar...

Parece claro que el lugar perfecto para el amplificador es el local de ensayo o los bolos. Por tanto, eso de poder tocar en todas esas circunstancias que mencionaba hace unas líneas sin molestar, y con cierta calidez de sonido es una ventaja muy a tener en cuenta si existen aparatos que nos lo permiten.

En defensa del amplificador
Tras toda esta charla sobre procesamiento, este artículo quedaría falto de realidad si no concluyera con la defensa al amplificador de válvulas. Es evidente que nada suena como un buen ampli y que, al menos hasta hoy, no se ha conseguido mejorar la calidez y potencia (grosor, fuerza) de este tipo de sistemas de amplificación. Es obvio que no soy un detractor de la válvula ni del amplificador. Es sin duda mi sistema preferido.

En muchas circunstancias me he visto obligado a posponer una sesión de práctica o una grabación porque mi ampli montaba mucho ruido en el lugar donde deseaba llevarla a cabo. Por estas razones, y sin perder mi fidelidad a la amplificación en aquellos lugares donde puedo utilizarlo, me siento afín a la simulación y procesadores desde el momento en el que me han solucionado algunas "papeletas" que no podía resolver antes de otra forma.

 

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