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MTD, un lutier norteamericano muy meticuloso

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Seleccione las mejores maderas, pastillas eficaces, detalles extremadamente cuidados, pero sólo en lo más escuetamente necesario y sobrio. Unido así todo eso, seguro que se parecerá mucho a algún acabado como los que produce MICHAEL TOBIAS DESING (MTD).

Michael Tobias (Mike)
Este famoso y afable personaje norteamericano es muy respetado y admirado por una enorme cantidad de músicos en todo el mundo. Ha desarrollado muchas actividades, siempre relacionadas con los instrumentos musicales que fue diseñando a lo largo de su vida con mucha minuciosidad, dentro de su labor artesanal tan impecable, presentando siempre sus diseños, que a mucha gente le han parecido majestuosos y muy efectivos.

Además, frecuentemente ofrece clases magistrales, charlas, conferencias y entrevistas que también podrás encontrar en vídeos colgados por Internet, donde relata con detalles sus experiencias como lutier eficaz y experimentado, eso que tanto entusiasma a muchos instrumentistas musicales.

Mike comenzó trabajando en 1974 en una tienda existente en Washington donde se dedicaban a la reparación de guitarras. Allí Mike aprendió los secretos más esenciales sobre su idónea construcción y mejoras posibles. A ese establecimiento iban a parar instrumentos fabricados desde muchas fábricas y famosas marcas ya muy reconocidas, como las de Gibson, Fender, Martín, Ramírez, etc. También allí desarmaba y recomponía otros tipos de instrumentos, tales como banjos, arpas, mandolinas e incluso sitars.

En 1977 decidió lanzar sus propios diseños desde Orlando (Florida), escogiendo para ellos lo que consideraba sería la mejor y oportuna selección de maderas, tanto para la construcción del cuerpo de sus guitarras como para los mástiles, que los fabricaba por separado y luego los unía muy sólidamente mediante unos potentes tornillos, para mantener inseparablemente y fuerte el conjunto. Los denominó entonces de la marca “Tobias”, entre los que elaboró una serie de bajos que llamó “Serie Omega”, por aquello de que su forma se parecía bastante a la que tiene esa letra griega. Ideó también hacerlos con una forma asimétrica para mejorar la posición de las manos sobre sus mástiles. Además, les dotó de circuitos activos (que por entonces sólo lo hacían algunos de la marca Alembic) y tales novedades impactaron entre muchos músicos que se interesaron por adquirirlos.

En 1980, decidió trasladar su negocio a San Francisco (California), denominando a sus acabados bajo la marca “Guitarras Sierra”, pero sólo hizo allí unas 50 unidades de guitarras, trasladándose de nuevo al año siguiente para fabricarlas en Costa Mesa (también en California) y Hollywood, ya con el nombre de “Guitarras Tobias”, donde retomó además el tema de reparar guitarras de otras marcas. Allí se unió a otras personas, logrando hacer crecer su negocio, de modo que ya en 1988 se vieron desbordados ante tanta demanda de productos para fabricar, e incluso en 1990 unieron sus esfuerzos con los de Gibson, creando en esa época unos bajos especialmente apreciados por los músicos que hacían cola por obtener alguno de ellos. Aunque para entonces ya trabajaban más personas en la construcción de estos productos tan demandados, al no conseguir dar abasto suficiente para suministrarlos a las tiendas, buscaron por otras partes los proveedores necesarios para atender adecuadamente el tema; creando una serie de normas (hasta 400) para establecer las mejores e idóneas características que debieran tener estos productos fabricados y creando nuevas series que, por ejemplo, designaron como “basic”, “classic”, “Killer B”, “Signature”, “Standard”, etc. Encargaron fabricar en Japón piezas que luego eran ensambladas por su equipo. También un lutier inglés les fabricó otras piezas y algún otro modelo.

En 1992 Mike se traslada a Nashville, donde sigue fabricando sus tan demandados bajos, hasta finales de 1993, en que buscó el independizarse tras sus compromisos adquiridos con Gibson, desarrollando nuevos modelos de instrumentos musicales y estableciendo en 1994 la marca por la que ha resultado más conocido mundialmente: MTD. Allí fabrica varios tipos de instrumentos musicales, aunque destacan entre ellos sus especiales bajos, de cuatro, cinco y hasta seis cuerdas, muy afamados también por sus personales diseños en sus mástiles asimétricos, algo distinguidos entre los de muchos otros fabricantes.

Abrieron de nuevo su mercado internacional de forma intensa y, con ello, MTD ahora y bajo su supervisión y marcadas especificaciones, realiza sus productos también en la República Checa y en Corea, donde asimismo le fabrican otras guitarras e instrumentos musicales bajo las denominaciones Kingston, Heredero y Saratoga.

Atiende además a su clientela en una tienda que tiene en Woodstock (Nueva York).

Entre mis manos dos de sus últimos bajos
Tengo entre mis manos dos de sus últimos bajos, que pueden ser muy representativos de lo que actualmente está ofreciendo MTD.

Desde 1978 Mike Tobias prefiere montar en sus guitarras las pastillas “Bartollini” e igualmente circuitos activos de ese fabricante, en los que parece estar muy confiado por sus excelentes resultados prácticos y eficaces.

Escoge con mucho cuidado las maderas que va a usar, de extraordinaria calidad (Arce, Caoba, Palo Rosa, Ébano, etc.) tratando de dejar muy pulidas sus partes, que se muestran así finalmente muy atractivas y con una gran sensación de sobriedad, ya que huye de lo que le parezca lo superfluo (etiquetas, chapitas, numeritos, incluso golpeadores).

Sus bajos suelen tener 21 trastes (por encargo, hasta 24), normalmente de cuatro cuerdas, pero ha llegado ha realizar modelos de hasta siete cuerdas (por el empeño de alguno de sus clientes, naturalmente) En cuanto al tamaño longitudinal del largo de escala en su mástil, suele hacerlos de 34” (como los de Leo Fender), pero también de 35”, por ejemplo para sus modelos de cinco o de seis cuerdas.

“Kingston Artist” de cuatro cuerdas
En un color ámbar casi transparente y con brillo, tiene una apariencia muy atractiva con su acabado, que parece impecable.

Su mástil tiene un largo de 34”. Su cuerpo está realizado con madera de tilo americano, en el que va atornillado fuertemente un mástil (de una sola pieza) con excelente acabado satinado, que se agradece tocar con la palma de nuestra mano. Su diapasón es de palo santo (también podría ser de arce) con un ancho en los trastes muy similar al de los “Jazz Bass” de Fender (1-9/16”).

Su impresionante pastilla doble, con sus entrehierros al aire, es del tipo MTD ALNICO HUMBUCKING, muy efectiva y con bajo nivel del teórico ruido indeseable.

Contiene cuatro potenciómetros en línea sobre la tapa de su cuerpo que se corresponde con los controles, uno de volumen y los otros tres de ecualización activa.

El Puente es un diseño típico de MTD, aparentemente sencillo, seguro que eficaz y fácil de uso, pero con la sencillez de poder realizar otros nuevos ajustes que deseáramos hacer; pero a mi juicio eso ya viene perfectamente efectuado desde la fábrica.
Por detrás del cuerpo de este bajo, aparecen dos placas: una pequeña sujeta con dos tornillos, bajo la cuál va escondida una pila de 9 voltios que proporciona corriente al circuito activo. Sólo sabremos que se habrá agotado tal energía cuando percibamos que los controles de ecualizaciones van perdiendo su efectividad. Pero esa pila tendrá muy larga duración, ya que su consumo es muy pequeño. Cuando no usemos la guitarra, será mejor dejarla con los cables desconectados de su jack de entrada, evitando innecesarias pérdidas de corriente.

La otra placa más grande y sujeta con tres tornillos esconde toda la circuitería eléctrica y electrónica, con fácil acceso a los cables que unen a sus potenciómetros, haciendo fácil su posible sustitución en un futuro muy remoto, quizá por desgaste u otra causa.

El mástil contiene a todo su largo un alma de acero (que no se ve a simple vista)
Su precio en nuestras tiendas es de 769 €, lo que parece razonable respecto su calidad.

En el Analizador de Frecuencias
Situando el potenciómetro de volumen en la guitarra al máximo y los otros tres de ecualizaciones en sus posiciones centrales (donde se nota al tacto un enclavamiento), para que la señal emitida desde la pastilla fonocaptora sea lineal y sin los efectos que le incluyan alteraciones en sus frecuencias, hemos hecho pasar esa señal a través de un analizador de frecuencias, pulsando “al aire” con una púa cada una de sus cuatro cuerdas, recogiendo los datos obtenidos y reflejándolos en la gráfica que aparece adjunta a este texto; teniendo en cuenta que el espectro recogido, naturalmente, habría sido mucho más ampliado si lo hubiéramos forzado con tales ecualizaciones.

No son frecuencias exactas las ahí reflejadas, sino de zonas de aproximación a las cifras reseñadas, apreciando en esa gráfica un coordinado comportamiento de las cuatro cuerdas, en el entorno a los 300 a 400 Hz, muy propio de los sonidos más característicos y abundantes en la clave de fa que suelen soportarse en este tipo de instrumento musical.

En la práctica, y ya al oído, he podido percibir unos agradables armónicos, especialmente resaltados al usar los mandos de ecualización previstos en este bajo.

“Kingston Heir” de cinco cuerdas
Tiene un aspecto muy sobrio. Al disponer de cinco cuerdas, lógicamente su mástil tiene un ancho bastante más amplio que el de cuatro cuerdas, al que hay que acostumbrarse, pero a cambio de esa incomodidad, disponemos de “notas extras”, hasta una quinta más abajo que las que se producen en esos de cuatro; con lo cual obtendremos unos bajos como “más profundos y señoriales...” que para determinados temas musicales lo agradeceremos.

Su cuerpo tiene una base de madera de fresno, sobre la que va adosada una tapa de arce veteada. Su mástil, de una sola pieza, va atornillado fuertemente a ese cuerpo, también con un alma de acero en su interior; contiene un diapasón de palo santo y por detrás tiene un acabado agradable, con un buen barnizado satinado.

Este modelo del que ahora dispongo, tiene un mástil con un largo de escala de 35” (una pulgada más que el modelo que hemos visto anteriormente) y su cuerpo es como de un color tabaco con sombreados brillantes en su contorneado externo.

También sus pastillas son bastante más ampliadas que el modelo que hemos contemplado anteriormente. Por una parte contiene una pastilla más cercana al mástil y del tipo MTD ALNICO JAZZ-BASS; pero además incluye otra pastilla “doble” del denominado “HUMBUCKING DUAL” con sus diez entrehierros a la vista. Como además dispone de un circuito activo y que podremos ecualizarlo mediante tres de sus potenciómetros previstos sobre la tapa del cuerpo de la guitarra, el espectáculo de sonido posible es impresionante al utilizar este modelo. Con los otros dos potenciómetros que ahí aparecen controlaremos el balance de la señal que emane desde esas dos pastillas, mientras que con el otro gestionaremos el volumen general que deseemos que emane desde este instrumento musical.

El puente instalado parece simple, pero sin duda es muy efectivo y fácil de retocar si es que se desea tal cuestión, pues viene perfectamente calibrado desde su origen.

También por el Analizador de Frecuencias
Para esta nueva prueba, y como en el caso anterior, hemos situado los tres potenciómetros de su ecualización activa en su enclavamiento central (para que la señal sea lo más lineal posible), así como, también en el centro, ese potenciómetro que nos permite llevar la señal de forma equilibrada desde ambas pastillas y de una forma más o menos promediada.

Como consecuencia de tal prueba, conseguimos obtener esa otra gráfica, también adjunta a este texto, que la notamos bastante parecida a la anterior y con un similar comportamiento en los entornos de los 300 a los 400 Hz, muy adecuado para un bajo como es este.

Puedo notar quizá un exceso entregado en la quinta cuerda (bordón), posiblemente a causa de notar también un pequeño desajuste, al menos en este ejemplar que el distribuidor ha hecho llegar hasta mis manos y sólo para esa cuerda. Quizá debiera haber ajustado mejor su situación o enclavamiento en el puente, para lo que habría necesitado las precisas “llaves Allen” que tampoco me han sido suministradas junto a este ejemplar. Me da la impresión de que, hasta llegar a mí, alguien ha tocado este ajuste, pues esa cuerda tampoco octava adecuadamente, como sí ocurre en el resto de las otras cuatro y, por ello, puede que la culpa no haya sido (o incluso lo ignore) de su propio distribuidor (por supuesto también de su fábrica). Por ello, no le doy una gran importancia a este hecho.

Otros modelos
Suele utilizar una electrónica de BARTOLINI USA con ecualización activa a tres bandas, muy fiable y efectiva. Tobias ha hecho famosos otros modelos, como el llamado Killer B y, actualmente, algunos de su más alta gama, que los denomina como de la serie “Kingston Z”, pero que en cualquier caso extremo no pasan de los 1.169 €, salvo que se le pida a su fabricante alguna otra variante al capricho de su consumidor.

Al tirar del control de volumen hacia fuera se accede a un segundo sonido, denominado SLAP CONTOUR, que le proporciona como resultado una característica muy impactante y especial.
Usan para alimentar su circuito dos pilas de 9 voltios, proporcionando una tensión mejor y que evita las saturaciones que aparecen en otras guitarras que sólo usan una sola de esas pilas.
Una de las cosas excelentes de estos modelos de bajos es que ofrecen una gama rica de armónicos que sí se usan con precisión al poner ciertas posiciones de nuestros dedos sobre las cuerdas, resaltan agradablemente y con espectacularidad acústica y musical. Jaco Pastorius usaba mucho de ese tipo de recursos para arrancar aplausos sobre los escenarios.

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