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Bose L1 Compact. Un pequeño gigante.

  • Publicado en P.A., Portátil y monitores escenario
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Vivimos una época donde la portabilidad es un valor en alza. Llevar con nosotros equipos móviles, tanto de comunicación como de trabajo se hace prácticamente imprescindible. Minimizar peso, volumen y integrar la mayor cantidad de herramientas en un solo dispositivo forma parte de los objetivos de cualquier fabricante para que su producto pueda tener un cierto margen de éxito. Tan solo hace unos años podía parecer ilusorio disponer de un reproductor de audio, cámara de fotos, video y miles de funciones más en las dimensiones de un teléfono móvil. Pero lo cierto es que ahí están, y aunque podría pensarse que esta carrera tecnológica solo nos hace ser más dependientes de las "máquinas", la realidad es que bien utilizados constituyen una ayuda incuestionable para los ámbitos más diversos.

Los músicos, haciendo uso de todas está tecnología, a menudo echamos de menos esos avances en el campo de nuestro trabajo "a pie de calle", especialmente cuando se trata del sonido en directo. Podemos llevar secuenciado en un ordenador decenas de pistas e instrumentos, e incluso usar amplificadores y efectos virtuales, pero con frecuencia falta por pulir el último y decisivo paso final, amplificar todo eso para que llegue al oído del oyente de la forma más fiel a como se ha concebido. Es en ese momento donde muchas horas de trabajo se pueden venir abajo. Me imagino que bastantes compañeros se pueden identificar con esta situación; tienes un proyecto muy bien trabajado en tu estudio o en el local y, llegado el momento de trasladarlo a un escenario, aquello suena bastante diferente y por lo general peor a lo que desearíamos.

En gran medida este problema había quedado resuelto con los equipos que hace unos años Bose Audio comenzó a diseñar y presentar. Me refiero a los conocidos Bose L1 Model 1 y Model 2. Son muchos músicos los que los utilizan, todo tipo de instrumentistas; teclistas, guitarristas, metales, etc. Hasta ahora solo me han llegado excelentes criticas acerca de estos sistemas y los veo en los directos junto a los artistas más exigentes. De hecho, recientemente pude asistir a un concierto del gran Pat Metheny presentando su nuevo trabajo "Orchestrion". El sonido fue, como es habitual en él, extraordinario. Pat llevaba como monitores todas las versiones del sistema L1, incluida la nueva, de la que a continuación os voy a hablar. Pude acercarme al escenario, tanto como fue posible, y comprobé que el sonido allá arriba era lo más parecido a estar escuchando el disco, natural, cristalino pero cálido, sencillamente perfecto. Y entre esa familia de L1 ahí se encontraba nuestro pequeño gigante, el L1 Compact.

Tan solo hace unos días que lo he recibido para realizar este banco de pruebas y todavía no doy crédito a tener un sonido tan extraordinario en un espacio tan minúsculo, haciendo propio el dicho de "Todo cabe en lo breve"

Empezaré diciendo que ya estoy más que familiarizado con los equipos Bose L1. Desde hace años los uso en directo por sus incomparables cualidades, de las que pude hablar en pasados artículos. Por lo tanto mi sorpresa inicial no radica en la calidad del sonido, si no en el formato.

El nombre de este equipo es L1 Compact, el adjetivo es ya bastante explícito. Principal característica; la portabilidad. Si ya sus hermanos mayores gozan holgadamente de esa característica, este nuevo modelo va mucho más allá, permitiéndonos colocarlo, literalmente, en cualquier parte. Imagino que para muchos, para mi al menos lo es, la sencillez es un valor. Pues realmente sencilla, muy simple es la instalación de este amplificador. En menos de un minuto estamos sonando. La particularidad en cuanto a su diseño es que la base principal constituye al mismo tiempo el cajón de graves. Encajado delante de este va un altavoz lineal de aproximadamente unos 35 cm donde se localizan 6 pequeños altavoces, clave del sistema "Cylindrical Radiator", que proyecta el sonido de manera uniforme a 180 grados, permitiéndonos escuchar el mismo timbre y volumen a diferentes distancias. No hay cableados, tan solo la conexión a la red eléctrica, y por otra parte disponemos de dos opciones de montaje utilizando dos soportes también en forma de altavoz lineal que nos permite elevar la fuente del sonido a diferentes alturas, sin necesidad de elevar la base o utilizar ningún trípode. Tanto desplegado como en su opción compacta el "look" es muy elegante. Igualmente digno de reseñar es el peso, muy ligero, apenas 11 Kg.

En la sección alta de la base tenemos la mayor parte de los controles y entradas, disponiendo de diferentes canales. Uno con entrada XLR para micrófono dinámico, junto a tres potenciómetros que controlan volumen, ecualización de agudos y un tercero de graves. El otro canal consta de una entrada de jack de 1/4 para instrumentos. Este último incluye un interruptor que nos proporciona un preset concebido fundamentalmente para guitarra acústica. Si bajamos el botón tendremos un sonido de línea normal sin procesar. También tenemos una entrada en tamaño minijack estéreo. En ella podemos conectar la salida de audio del ordenador, todo tipo de reproductores, cajas de ritmos y cualquier equipo con salida de audio a nivel de línea. Por su parte, la entrada RCA estéreo posibilita la conexión de reproductores de DVD, CD, Video y mesas de mezclas. Para estas entradas disponemos igualmente de un control de volumen. En la parte posterior de la base tenemos dos salidas de línea, una en formato RCA y la otra de jack de un1/4 balanceada. Estas salidas nos serán de gran utilidad para conectar el Compact a otros equipos, mesas de mezclas, grabadoras, etc.

Después de revisar todo lo referente al diseño y conexiones me centraré en el sonido. Lo he probado con guitarra eléctrica, acústica y flamenca, primero sin usar el ToneMatch y a continuación pasando la señal a través de sus efectos. Aprovecho para describir el ToneMatch a todos aquellos que no lo conozcan.

ToneMatch es un procesador de audio en forma de pequeña mesa con 4 canales. Podemos utilizar para cada canal, y simultaneamente, diferentes efectos. Cinco tipos de reverbs, procesadores de dinámica con tres tipos de compresión, un limitador, un de-esser, una puerta de bombo y una puerta de ruido. En cuanto a delay los hay digital, con emulación analógica y de eco de cinta. Los efectos de modulación son también de gran calidad; chorus, un trémolo clásico, y diferentes clases de flanger y phaser. También tenemos un ecualizador paramétrico y otro denominado zEQ, una especie de ecualizador inteligente que vela con gran eficacia por la belleza de nuestro sonido. También tenemos algunos ajustes previos preparados para diferentes equipos e instrumentos, que van desde la conexión con un Pod de Line 6 a preajustes para micros: Shure, Akg, Audix; guitarras Taylor, Fender, etc. Todas las funciones son almacenables. También tiene una entrada USB para posibles actualizaciones e incluso un afinador cromático digital. Para conectarlo al Compact simplemente utilizo un cable balanceado que va desde la salida Master del ToneMatch hasta la entrada del canal 1. Como multiefectos me parece un gran equipo pero teniendo en consideración que cuenta con cuatro canales independientes, como podéis imaginar la flexibilidad en prestaciones es inigualable. Creo que esta unidad es uno de las herramientas de sonido más prácticas con las que podemos contar actualmente.

Y volviendo a describir el resultado de la prueba, en las tres guitarras me he encontrado con una reproducción 100% fiel a la señal que estoy enviando. La guitarra eléctrica es una Variax 700, la acústica un Ibanez AEG y la flamenca es la Raimundo Midi. En este último caso también he aprovechado la conexión de 13 pin para conectar un controlador midi de guitarra, el Axon AX100 y este a su vez conectado al ordenador para tocar sintetizadores y samplers virtuales. El resultado es de auténtico lujo; sonido fiel, cálido, con cuerpo. Creo que hay pocos amplificadores que puedan reproducir con semejante transparencia el sonido de sintetizadores analógicos, pianos, cuerdas, flautas, incluso percusiones, baterías, etc. Los instrumento acústicos suenan muy naturales. La Ibanez con cuerdas de bronce me gusta con los agudos algo atenuados, así que con un ligero toque de ecualización en el control de la propia guitarra tengo suficiente para disfrutar de un timbre excepcional. El sonido eléctrico tanto con distorsión como limpio es sencillamente genial, muy equilibrado y lejos del caracter "hi-fi" que a veces le presuponemos a los amplificadores que no son a valvulas. Para el sonido con distorsión me he ayudado de un Pod X3 Live, y en todas las versiones de saturación, desde blues hasta las más rockeras, el resultado me ha parecido muy convincente. La ecualización del canal 1 es bastante efectiva y el preset del canal 2 preparado con el preset del ToneMatch es igualmente sobresaliente, añadiendo una curva que realza sutilmente las frecuencias agudas y la presencia. En definitiva, acústicamente el equipo me parece sobresaliente.

Debemos tener presente que la filosofía de este sistema se centra en presentaciones que no requieran de mucho volumen. Como me comentaban los responsables de Bose en España, el Compact es ideal para salas pequeñas y otros eventos; clinics, masterclases, amenizaciones, disc jockeys, etc. En este sentido quiero añadir que dada la naturalidad del sonido, lo encuentro especialmente útil en salas de conciertos donde, por las características del espacio, no se demande mucho sonido. Con frecuencia ciertos instrumentos, guitarras clásicas, contrabajos, y otros, pueden necesitar un poco de apoyo en un espacio grande. Desde auditorios de música clásica a centros culturales o pequeños teatros podemos encontrarnos como, en la interpretación de varios instrumentos, unos pueden "anular", acústicamente a los otros. Pongamos el caso de un piano y una guitarra. Con un equipo como éste, en el caso de que el piano se escuche bien en toda la sala, daríamos una pequeña presencia a la guitarra, siempre respetando el sonido del instrumento. Hace poco pude escuchar a uno de los mejores guitarristas clásicos tocando con orquesta en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. A pesar de la gran pulsación del interprete, cuando tocaba al unísono con la orquesta, ésta se comía literalmente toda la presencia de la guitarra. Me imagino que unos pocos "dbs" habrían bastado para dejar la guitarra en un plano donde, sin perder naturalidad, hubiésemos podido escuchar plenamente la obra con todos sus matices. En cualquier caso hay que tener en cuenta que si queremos un sonido para escenarios medios o grandes tendremos que ir al L1 en su versión Model II. Aunque incluso en esas situaciones, contar con esta pequeña maravilla cerca nos puede ser de suma utilidad.

Como dije anteriormente conozco bien los sistemas de Bose, los utilizo desde su aparición y para mi han sido pieza clave en conseguir el sonido que siempre había buscado y al mismo tiempo obtenerlo con la máxima comodidad. Montar y sobre todo desmontar es un proceso que, desde que los utilizo, apenas dura unos instantes. La aparición de este nuevo modelo es un apuesta de incuestionable garantía para todas aquellas situaciones en las que no necesitemos de mucha potencia. El sonido es excepcional, el diseño elegante y el transporte sencillo, qué más se puede pedir. Tan solo añadir que, como me ocurrió en el pasado con otro banco de pruebas, al L1 Model II, no he podido encontrar aspectos negativos, ya que inventarme algún inconveniente o ponerle pegas sería falsear la realidad. Imagino que los técnicos de la marca idearon un equipo pensando en ciertas situaciones y uso, lo diseñaron, lo han fabricado y han conseguido el máximo nivel de excelencia con todas sus consecuencias. Para finalizar, reseñar que el precio roza los 1.000€ , por lo que mi valoración no puede ser otra que la más alta.

 

 

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