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Behringer DDX3216. Una alternativa de coste atractivo.

Empezar este artículo hablando de Behringer, el fabricante, puede resultar innecesario. Quienes lleven tiempo en el sector (desde técnicos e ingenieros de sonido a músicos con su propio estudio) conocerán perfectamente a nuestro invitado. Seamos claros, Behringer es la "marca económica" de los productos exitosos del mercado. Su filosofía es fácil: estar atentos a lo que el sector pide y presentar alternativas de coste atractivo destinadas únicamente al éxito. ¿Quién no ha utilizado algo de Behringer? Aunque la pregunta debería ser ¿por qué hemos utilizado alguna vez algo de Behringer? Por precio.

Su fama, bien conseguida, depende siempre del éxito de terceros. Cuando alguien presenta una caja de inyección, por ejemplo, que se ha convertido en estándar en el sector y que es codiciada por muchos pero resulta cara, Behringer ataca a corto plazo con un modelo similar en prestaciones (aunque, evidentemente, "peor" en calidad) con una excelente relación calidad/precio. Pocas veces alguno de sus productos superan, ni tan sólo se acercan, a las prestaciones en calidad del modelo "copiado" (aunque tengo que reconocer que, a veces, sorprenden con propuestas únicas), pero la relación calidad/precio las hace tremendamente atractivas.

Y ahora, otra nueva pregunta, ¿por qué no una mesa de mezcla digital similar al "estándar" que Yamaha implantó con su aclamada 03X? Bienvenidos a este banco de pruebas.

Más que alternativa, una mejora
Durante años he trabajado con una 03X por razones profesionales. La elegí como consola principal para una sala de teatros municipal, gracias a su amplio elenco de posibilidades: doble unidad de efectos, automatización por escenas, amplias ecualizaciones, etc. El principal problema era, por ese entonces, que no todo el mundo sabía manejarla, por lo que o bien terminaban alquilando una consola analógica o era yo quien "tiraba" el bolo. El tiempo pasa y, a fecha de hoy, una consola digital como la de Yamaha ya no es una desconocida por muchos. Quién más, quién menos ha tenido que lidiar alguna vez con ella (o con cualquier otra versión similar).

Behringer presenta la DDX3216, una mesa de mezclas digital automatizada tremendamente similar a la archiconocida 03X. Puedo afirmar esto por varias razones, la más importante, su facilidad de uso. El fabricante, consciente de lo complicado que es hacerse un hueco en el sector, ha sabido esperar y presentar la maquinita justo en el momento en que el miedo a "lo digital" está totalmente disipado. Destripemos nuestro invitado.

Con el típico acabado Behringer (chasis de plancha de hierro gris, sin que los acabados sean fuera de órbita), la disposición de los controles es típica: potenciómetros lineales en 2 capas motorizados (eso sí, con un agradable recorrido real de 11 cm, que comprende del menos infinito a + 12 dB), seguido de los conmutadores de mute y solo, potenciómetro para PAN con indicación gráfica (esto no lo tenía la Yamaha, por ejemplo), botón Auto/Rec (nuevas herramientas para aplicaciones de estudio) y botón de selección por canal. La segunda sección, por encima de los controles de canal, se divide en tres partes: botones para la elección de los programas (procesadores, ecualizadores, automatización, auxiliares, capas de canal, etc.), pantalla LED monocolor (eso sí, con una resolución inferior a sus competidores, pero nada desdeñable) y una barra de LED para el nivel general con alguna prestación más.

Seguidamente encontramos las entradas de micro y línea por canal. Aquí hay novedades interesantes. Para empezar, ofrece hasta 12 entradas de audio balanceado vía XLR, con un duplicado de línea (o no balanceado) y punto de inserción. Cada uno de estos 12 primeros canales incluye su propio botón de atenuación (-20 dB) y control de previo (tanto para micro como línea). Mientras que la 03X permitía la visualización del nivel de canal en la propia pantalla LCD, esta Behringer sólo ofrece dos pequeños LED situados entre el botón de atenuación y el control de ganancia: uno indica la presencia de señal y el otro el de "clip". Hubiera sido interesante recolocarlos en algún lugar más visible, aunque también hay una batería de luces al lado de cada potenciómetro de volumen lineal. Más gráfico ¿podría ser?

Las entradas 13 a 16 son de línea y en estéreo. El resto de entradas, hasta la 32, deberán ir por digital, mediante las opciones que el fabricante ofrece.

En el panel trasero encontramos los slots para incluir dichas opciones, los puertos MIDI y RS-232, una entrada SMPTE vía XLR, la entrada y salida del reloj digital (vuelta a ambientes de producción), entrada y salida S/PDIF vía RCA y las salidas principales balanceadas XLR, monitor (jack) y 4 salidas múltiples, también en jack.

Terminar con la opción de envío de phantom mediante conmutador a los canales 1 a 6 y/o 7 a 12, sin olvidar la salida de auriculares con control independiente de volumen o la entrada/salida de grabación vía RCA (otra prestación interesante es que podemos redirigir la entrada de grabación vía RCA a los canales 15/16).

En funcionamiento
Hay dos tipos de prueba para esta consola. Empezaré por su facilidad (o no) de uso. Insisto en que tengo una amplia experiencia con consolas tipo 03 y 02 y, créanme, esto me ha permitido familiarizarme con nuestro invitado en un plis. Conecté un SM58 a la entrada de micro 1 y rápidamente pude acceder a todo lo que quería. En comparación directa esta Behringer ofrece mucho más. Por ejemplo, incluye hasta 4 efectos, el PAN puede visualizarse (como ya he comentado) gracias a un ingenioso grupo de LED situados alrededor del botón correspondiente, el sistema de ecualización permite la comparación A/B entre el valor modificado y el anterior asignado o incluye un filtro pasa-altos adicional. Como mínimo útil. La asignación del canal a las salidas también resulta intuitiva y efectiva.

También es interesante la mejora en la interfaz humano-máquina. Hay seis potenciómetros con switch colocados justo debajo de la pantalla LCD. Esto facilita enormemente navegar y controlar todos los parámetros de ajuste, haciéndolo mucho más rápido. Cuando es necesario se muestran en la parte inferior de la pantalla las opciones de control de dichos potenciómetros. Intuitivo.

Pero hay un punto negativo a la resolución y visibilidad de dicha pantalla. Aunque las dimensiones parezcan generosas, la información que se muestra es siempre bastante básica. Si hubieran destinado algo más de recursos a ello hubieran conseguido otro punto a favor. No todo es siempre perfecto.

Tampoco lo es, por ejemplo, la ausencia de librerías en ecualización, aunque sí permite almacenar, a voluntad, las que realizamos nosotros mismos. En otros productos se ofrecen de serie bastantes opciones que vienen bien para empezar a perfilar la ecualización final.

Hay otras limitaciones que, en cierta parte, justifican el precio final de nuestro invitado. Por ejemplo, los justos controles en los efectos. Están los mínimos aunque, eso sí, imprescindibles.

Finalmente, por canal se incluye una puerta y un compresor, a diferencia de la única opción compresor que encontramos en otros modelos, aunque tampoco se dispone de librerías predefinidas. Una cosa, suple a la otra.

Calidad
Ya he comentado que la calidad de acabado no es excelente, aunque a la par con lo visto del fabricante. Como muestra, el útil potenciómetro PAN que, al estar rodeado por el también versátil conjunto de LED, se presenta muy frágil. Me gustaría saber qué vida útil tienen ciertos componentes de este producto.

Empecemos con el previo. No es de lo mejor visto hasta ahora, pero más que suficiente en el rango de precios que nos movemos. Con micrófonos de poco nivel seguramente será apreciable algo de ruido o cierta insuficiencia en el nivel de previo que nuestro invitado consigue. Pero con un SM58 con el que estamos probando el equipo, resulta como mínimo efectivo. Lo mismo pasa, por ejemplo, con el sistema de ecualización. Aunque dispone de cuatro bandas paramétricas, lo mostrado en pantalla puede no ser fiel a la realidad deseándose un nivel de precisión algo superior. Pero sí está por encima de lo que algunas de sus mesas analógicas más ambiciosas ofrecen, que ya es mucho.

Los potenciómetros mecanizados de volumen responden con rapidez a las órdenes de la consola y al movimiento voluntario por nuestra parte, aunque a veces parece que se resistan a ello. ¿Aguantarán un número importante de sesiones? Se supone que sí. Sólo debemos prestar el máximo cuidado durante su uso, el mismo que prestamos con el resto de productos.

Conclusión
Sin duda, lo mejor de este tipo de aparatos es su integración en un entorno profesional, más allá de las prestaciones que nos puede ofrecer en directo. Aunque en comparación a otras propuestas similares esta Behringer parece estar un paso por detrás en calidad sonora, la verdad es que resuelve magníficamente las lagunas de sus competidores de manera magistral. Hasta tal punto que es un buen candidato para aplicaciones en directo.

Desgraciadamente no he podido esta vez integrar esta DDX3216 en un estudio, aunque las posibilidades son básicas pero más que suficientes.

Asociado a un buen previo de micro, con una maquinaria alrededor que suplante sus (pocas) deficiencias, todas ellas salvables, nuestro Behringer se convertirá en un perfecto aliado para las producciones musicales más ambiciosas.

Es fácil de utilizar, familiar para todos los que nos hemos movido alguna vez con consolas de este tipo. Recoge lo mejor de lo visto hasta hoy e incluso mejora algunos aspectos y, por su precio final, es realmente una inversión a tener en cuenta.

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