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Etapa LD Systems PA 1000. Precio asequible.

  • Publicado en Etapas de potencia

LD-Systems-PA-1000Adam Hall, distribuidor de la marca en nuestro país, nos hizo llegar esta etapa que seguidamente analizamos y, reconozco que, aún queriendo estar informado de todo lo que pasa en este mundillo, tenía pocas referencias tanto del distribuidor como de sus productos. Está bien, de vez en cuando, tener un producto del que no sabes absolutamente nada. Pero en cualquier caso, sí es fácil descubrir que Adam Hall hace una apuesta directa y frontal por equipos económicos capaces de acercar a los usuarios con menos presupuesto equipos versátiles y, sobre todo, funcionales.

Bajo la marca LD Systems hay disponibles cuatro modelos de etapas, la PA400 (200 W por canal sobre 8 ohmios), la PA800 (400 W por canal sobre 8 ohmios), nuestra invitada y la PA1600X (700 W por canal sobre 8 ohmios).

LD Systems PA1000
Nuestra invitada escapa a cualquier novedad o característica especial, algo que tampoco me extraña al conocer el sugestivo precio de venta que tiene. Es un diseño muy convencional en casi todos los aspectos. Amplificación de clase H, con fuente típica y controles y opciones convencionales, que no por ello debe leerse como algo negativo, más bien al contrario.

Esta etapa de potencia de dos canales tiene un peso de casi 20 kilos, ocupando 4U. Ofrece, según los datos que se nos facilita, 800 W por canal sobre cargas de 4 ohmios, 500 W sobre 8 ohmios, alcanzando los 1.200 en modo bridge y sobre 8 ohmios. Su THD está cifrada nunca por encima del 1 % (valor correcto, como mínimo en el límite de la norma DIN) y la relación señal/ruido alcanza unos correctos 110 dB. Permite la selección del nivel de sensibilidad de entrada en valores de 0,775, 1 y 1,5 V (siendo 1 V la opción por defecto), y su factor damping es de 500 a 1 kHz.

En la parte posterior encontramos un diseño convencional, con dos ventiladores a ambos lados del panel de conexiones. Éste es de los más completos por estándar: entradas de línea vía XLR o TRS (eso sí, sin salidas para facilitar el puenteado de señal entre etapas), salidas de potencia con conector Neutrik o mediante bornes, botón de reset y dos conmutadores necesarios: el selector bridge y el que levanta la toma de tierra. En la parte frontal sólo encontramos (como debe ser) el conmutador de encendido/apagado, dos potenciómetros de recorrido limitado para el nivel de volumen (uno para cada canal) y tres LED indicativos: encendido, presencia de señal y aviso de clip. Dos asas de transporte facilitarán su instalación en cualquier rack preparado, gracias a su ancho universal de 19".

En su interior encontramos un transformador toroidal convencional. La circuitería parece totalmente balanceada, lo que debe permitir un buen nivel de señal en toda la etapa, así como una eliminación sensible del nivel de ruido. Que sea de clase H significa que el voltaje operacional depende del nivel de señal. Esto hace mejorar la eficiencia en comparación a uno AB, a la par que reduce el nivel de calentamiento. Utiliza transistores bipolares que apuntan a una respuesta rápida y de alto rendimiento. Como es de esperar en este tipo de etapas, también incluye un sistema de protección que evita el cortocircuito o cuando la impedancia es menor a 2 ohmios y el desplazamiento de fase supera los 45º, debido a la carga reactiva. También aparece un circuito protector de clip, como así indica el correspondiente LED en la parte frontal.

Pero por su precio y sus características, estamos ante una etapa de potencia de gama de entrada (o básica) pensada más bien para equipos de baja gama o que no necesiten de grandes prestaciones.

Y así lo confirmo después de realizar las pruebas.

A prueba
Al tratarse de una etapa de 800 W por canal sobre 4 ohmios, esta vez elegí como recintos los polivalentes monitores MPRO de JBL. Una buena relación potencia/prestaciones que debería dar muestra del rendimiento de nuestro invitado. Así las cosas, lo primero que uno agradece, sin duda alguna, es que la entrega de corriente es bastante buena. Consigue reproducir con bastante precisión las difíciles frecuencias medias alrededor de los 400-1.000 Hz sin que escatime nada en la reproducción de los agudos, aunque noté cierta agresividad en ellos, impropio de las cajas utilizadas durante la audición. La reproducción de los graves es bastante correcta, aunque le faltaría una mejor respuesta, sobre todo en la rapidez, pero totalmente salvables. Es de esas etapas que no utilizaría, por ejemplo, en un sistema activo para amplificador medios-graves o graves; y no sólo por su baja tasa de potencia (necesitaría varias de ellas para conseguir un buen rendimiento en todo el sistema activo). Pero sí, por ejemplo, para mover monitores, teniendo en cuenta, claro está, la potencia que se ofrece y la que acepta de manera nominal el recinto elegido.

Comparada con una CE1000 de Crown, similar en características a la aquí analizada pero de precio bien distinto, las diferencias eran notables (evidentemente). Para empezar, el nivel de potencia no es tan bueno como nos parecía, aunque podemos solucionarlo con un mayor nivel de volumen (por lo tanto, desaparece el "problema"). En cambio, esa "lentitud" en la recuperación se hace más notable, ya que no consigue ese grave contundente y con pegada que sí logra la Crown de esta comparación improvisada. Mantiene bien los medios, los agudos se convierten en algo más brillantes, pero siempre bajo un nivel de detalle aceptable.

La Crown me permitió, por ejemplo, trabajar mucho más con el nivel de volumen, al permitir un recorrido más extenso y controlado. En cambio, nuestra invitada a estas páginas, siempre parecía demandar más y con una respuesta no demasiado lineal. Así, a niveles de volumen bajos se hacía patente una leve pérdida de graves y agudos, necesitando nivel de entrada para conseguir una linealidad en la respuesta esperada en un producto profesional. Debo comentar que aplicando una ligera ecualización gran parte de estas deficiencias mínimas desaparecían por completo.

Pero no por ello es descartada, sobre todo teniendo en cuenta el precio de venta al que se suministra. Quizá es lo mejor de esta etapa y, en cierto modo, suple algunas de las deficiencias en su diseño, debido en parte al interés (vuelta a ello) de mantener a ralla el precio de venta final.

Precios asequibles para propuestas profesionales
Sin querer entrar en el tedioso discurso (a la vez real) de lo que vale por algo será, sí está claro que algunas veces puede interesar tener un equipo asequible para trabajos "menores", o incluso como "alternativa" a un sistema de altas prestaciones. Utilizar esta PA1000 como sistema de PA, incluso para un equipo de baja potencia, puede parecer descabellado. Hay etapas con las mismas prestaciones cuyos resultados son algo mejores, aunque el precio es más caro, y no todo el mundo puede permitirse grandes desembolsos. Pero hay momentos en que una etapa de estas puede funcionar a la perfección, incluso cuando demandamos calidad. Por ejemplo, para música ambiente en instalaciones fijas donde exista un refuerzo de graves consistente, o como monitores para equipos en directo donde podamos controlar los pequeños problemas de ecualización definidos con anterioridad (aunque la lentitud relativa de respuesta puede darnos algún que otro quebradero de cabeza a la hora de controlar la posible "bola de graves" en el escenario, algo inherente a la etapa, más bien a lo que demanden los músicos). Qué decir cuando queremos mover, por ejemplo, 4 altavoces de 10" (ideal para músicos que toquen el bajo) o, por qué no, para mover con tranquilidad, y sin preocuparse por el dinero invertido, una pareja de monitores, sidefills o hasta cabinas portátiles de DJ.

Conclusión
Por menos de 600 euros, LD Systems nos propone una etapa de diseño convencional con resultados acordes a su precio, sin exagerar ni en ellos ni en su coste. Una más que correcta relación calidad/precio que debe seducir a quien busque buenos equipos a precios asequibles.

Funciona dentro de lo que esperamos, aunque no puede aspirar a algo superior. Ofrece su mejor potencial justamente cuando el nivel de entrada pide el máximo a la circuitería de amplificación, ya que es entonces cuando se consigue su mejor respuesta en frecuencia. A niveles de volumen bajos la pérdida en bajas y altas frecuencias es algo sensible (a veces sólo en comparación), pero no un problema que haga inservible nuestra invitada.

También hay que tener en cuenta que no es del todo rápida, tal y como uno espera (pero comprensible visto su excelente precio) y que quizá puede suponer la necesidad de dividir la amplificación (y, de paso, conseguir un sistema activo) para evitar que las bajas frecuencias, las que son "lentas", pierdan protagonismo en nuestro trabajo. Una etapa de potencia que pide al técnico de turno ser exigente en su trabajo, pero que acerca las prestaciones de un mundo profesional a un precio, digamos, ridículo.

 

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