Jorge Quesada
Si eres un tecnólogo o te consideras experto en la web 2.0 salta este artículo. No lo leas. Si eres un músico al que no le interesa nada todo lo relacionado con Internet sáltatelo también.
Si no perteneces a ninguno de estos dos grupos dedícale un rato. En él te explicamos brevemente cómo Internet ha revolucionado el mercado de la música y cómo conseguir que tu banda sea mucho más conocida en la red de redes.
¿De dónde venimos?
A nadie escapa ya que el mercado de la música, en muchos ámbitos, ha cambiado definitivamente.
El modelo “busco discográfica-me graban y promocionan el disco-miles de discos vendidos-bolos a mansalva en verano”, lleva años cambiando. ¿Cuál es el actual camino y, sobre todo, cuál será el siguiente?
Hasta hace unos años, una banda buscaba desesperadamente una discográfica. Cuando lo conseguían, ésta presupuestaba un montón de las antiguas pesetas para el lanzamiento del grupo. No sólo la grabación en un estudio profesional, sino mucho dinero para marketing. Televisiones, radios (y sus famosas listas de “Principales”), sesiones fotográficas, revistas, merchandising en las tiendas de discos y un larguísimo etcétera. Los artistas no ganaban mucho dinero con la venta de discos (salvo casos punteros y escasos), pero se hacían populares y eso les permitía hacer contrataciones de largas giras donde sí estaba la pasta. Al tiempo, la discográfica recuperaba con la venta de discos la inversión hecha en el grupo, obtenía beneficios y la rueda seguía girando.
Pero la cosa se rompió.
La grabación de una casete doméstica para pasar al vecino el último álbum del artista del momento languideció, pero apareció una industria del pirateo temible. Organizada, barata, con grandes márgenes comerciales y una red de distribución salvaje: el tan traído y llevado “top manta”. Al tiempo, Internet se expandía como el aceite y con ella muchos programas de P2P (Peer to Peer) que con la compresión mp3 permitían a los usuarios intercambiar ficheros de forma ilícita pero rápida, eficiente y sin moverse de casa.
No es motivo del presente artículo las discográficas, sino los músicos y los nuevos medios y por ello no ahondaré en ellas. Sólo dos líneas de pensamiento. Una de cal y otra de arena. La primera que estoy harto de escuchar a gente que no sabe nada del sector, esos que han escuchado campanas y no saben dónde, decir que las discográficas esto y las discográficas lo otro. He visto a amigos trabajar en estas empresas y luchar denodadamente por los artistas que representaban, los he visto dejarse el pellejo por sus músicos, por conseguir que sean más conocidos y que vendan más discos. Hoy, algunos de ellos están en el paro o reciclados en otro sector. Y lo están, entre otras cosas, porque demasiada gente aún no ha entendido que no se puede disponer de algo que no es tuyo y llevártelo a casa por la cara. No nos entra en la cabeza (España es el país europeo con más ventas de música pirata en la calle) que robar está feo. Con la música también, sí, también.
Pero también las discográficas tienen su merecida colleja. Porque también han hecho muchas cosas mal. Particularmente, el mayor error me ha parecido siempre querer negar lo inevitable y pensar que así no ocurriría. Tenían un modelo de negocio obsoleto, que había que modernizar. A los usuarios no les puedes vender lo que tú necesitas, sino lo que necesitan ellos y más de un directivo ha tardado demasiado tiempo en comprenderlo.
¿A dónde vamos?
En una interesante entrevista, Gerd Leonhard CEO de MediaFuturist.com comentaba verdades duras, pero ciertas como puños. Afirmaba que aún no han entendido a los consumidores, que hay mil millones de personas en Internet y que el futuro no pasa por quitarles la conexión todos. Obvio ¿no? Comentaba que la gente no está dispuesta a pagar las tuberías que le traen el agua cuando se ducha, sino el agua que consume. En la música más de lo mismo, la gente quiere el tema que ha elegido, no un CD con varias canciones que no les interesan. Y eso, desgraciadamente, aunque han dado pasos de gigante, a las discográficas les ha llevado mucho, mucho tiempo entenderlo.
Lo cierto, lo indiscutible, es que las discográficas están pasando por momentos terribles, con cifras de ventas cada vez más bajas (echa un vistazo al último informe de Promusicae y flipa), y no menos cierto es que, simultáneamente, cada vez se consume más música pero los medios no están cambiando: han cambiado ya.
Las televisiones a través de inet tipo Balzac TV o la extinta Mobuzz TV (de excelente calidad y gigantes problemas de financiación), ambas muy “geek”, la todopoderosa Youtube con el vídeo a la carta llevado al extremo y tantísimas otras (hablar de todas llevaría un artículo entero) están consiguiendo atraer cada vez a más público en perjuicio de la TV convencional que está cautivado con la bidireccionalidad y posibilidades que el medio les ofrece.
En el caso de las radios ídem. La convencional está dando paso a sistemas como Itunes (con una tienda electrónica que vende temas sueltos a precio económico en cantidades de millones de unidades), donde escuchar la música que tú eliges, o Last fm, una radio innovadora y de calidad que lleva tiempo haciéndose un hueco importante en el mercado. ¿Qué decir de Spotify? Escucha la música que quieras donde quieras como si la tuvieras en el disco duro. Con una versión gratuita (financiada a través de una publicidad algo intrusiva para mi gusto) o una de pago sin ella y con una calidad en la compresión excelente. La lista es más larga aún.
Pero si los medios de comunicación estamos cambiando (unos más que otros), si las discográficas no tienen el poderío para promocionar mi grupo que tenían antes… yo, que soy músico ¿Qué opciones tengo ahora?
Pues muchas. Más de las que has tenido nunca. Sólo tienes que aprender a utilizarlas. De hecho, uno de los fenómenos en Internet que más ha dado que hablar en los últimos años y que más músicos ha sacado a la luz han sido los blogs y, muy especialmente, las redes sociales.
Si vuestro grupo aún no tiene un blog ya tardas. Cuenta historias sobre vosotros, permite a los usuarios escuchar fragmentos de tus temas, graba vídeos de los ensayos y permite que la gente os vea pero, sobre todo, deja que participen, déjales hacer comentarios, escucha sus sugerencias, hazles protagonistas de tu blog. Porque eso, que los protagonistas son ellos, es la esencia de la web 2.0. Ese modelo de web del que tanto se ha hablado, que ya está poco menos que caduco y mientras muchos siguen hablando de él, otros estamos desde hace tiempo mirando lo que será la 3.0.
¿Y las redes sociales qué? Precisamente porque hoy en Internet el protagonista no es el contador de historias, sino la capacidad de un “site” para ser permeable y aglutinar a miles de lectores participando de lo que se cuenta, nacieron las redes sociales. En ellas cada usuario participa en las conversaciones de otros, comenta sus aficiones, su estado anímico, sus grupos musicales favoritos o, sencillamente, lo que les da la gana. Si aún no las conoces (no será verdad ¿no?) date una vuelta por Myspace, Facebook, Tuenti, Twitter o cualquier otra de las muchas que existen. En ellas miles de grupos participan y promocionan sus temas, vídeos, directos etc…
Algunas discográficas disponen hoy en día de personal dedicado a “Social Media Marketing” y las que no lo tienen… deberían tenerlo.
Poco antes de llegar el verano, nos llegó una noticia que, además de confirmar tendencias en este tema, tenía interés mediático. David Summers componente de Hombres G, comentaba en rueda de prensa en la sede de la SGAE, que iban a lanzar una nueva iniciativa musical sin relación alguna con discográficas. “Las ofertas que hemos recibido no tenían originalidad y no nos ponen” nos comentaba Summers.
La idea, esbozada en dos trazos, es la generación de una web donde el usuario pueda, además de comprar temas sueltos, ver los ensayos del grupo con vídeos en HD, fotos inéditas, leer su propio blog y participar en él, seguirles en Twitter o, en palabras del propio David, “que se aprecie más una canción y todo el trabajo que lleva detrás”.
Te guste o no su música, lo cierto es que la iniciativa es valiente y está currada. Juzga tú mismo: www.hombresG.tv
Veremos cómo acaba pero desde aquí vaya por delante mi aplauso y ánimo.
Copyleft frente al tradicional Copyright. ¿Eso qué es?
Va otra pequeña hondonada de información para los músicos menos avezados en lo que se ha estado cociendo en Internet en los últimos años.
El Copyright es el sistema tradicional que regula los derechos de autor reservándose éste todos los de la obra creada. Ninguna con Copyright podrá ser difundida sin la autorización expresa del propietario.
El Copyleft nace en el 2001 a través de una organización llamada Creative Commons con la finalidad de generar una fórmula más flexible que permita a otros usuarios utilizar la obra creada y al músico, fotógrafo o artista del tipo que sea, conseguir mayor difusión y notoriedad.
¿Pero qué es? Sus creadores opinaban –y lo siguen haciendo- que las “licencias para el mundo digital” no necesariamente tenían que ser las mismas que para el mundo físico.
La idea es permitir el uso de la obra –y por tanto compartirla- con otros usuarios mientras se respetan ciertas condiciones, como el “reconocimiento de autor” (el uso de la obra exige mencionar al autor de la misma).
Hay más condiciones que se pueden pactar como el uso de la “obra derivada” o creación de otra obra en base a la anterior, pero la extensión de este artículo no permite charlar con la profusión que merece la licencia Creative Commons.
Lo esencial es dártela a conocer, que investigues un poco sobre sus posibilidades y que te brinda, a cambio de permitir su uso, la posibilidad de que tu canción sea difundida en la red y tú seas más conocido como autor. Hoy Internet está lleno a rebosar de obras con licencia Creative Commons.
En cualquier caso la elección siempre es tuya.
¿Hay o no hay más herramientas que nunca para el músico? Pues a moverse, hay miles de personas en inet con ganas de conocer tu grupo y sus temas. ¿A qué esperas?
07/09/2009