Ricu Rial
Manolo García es un creador atípico; un extemporáneo. Paradigma para muchos; él, beligerante de la idolatría. Altruista, ¡con la que está cayendo! Siembra cultura multidisciplinar en el pedregal del ocio puro. Pretende demostrar que el público es inteligente y que las masas no siempre aniquilan al individuo; es un atrevido. Sale a la lluvia…, y se moja. Es de los nuestros. Vaya por delante toda mi admiración.
Que conste que, a mí, todo esto ya me olió raro desde el principio.
No hubo campo de minas previo a la concesión de acreditación de prensa. La gente de Galea fue supermaja y atenta, pronta y eficiente; casualidades del momento, sin duda. ¡Ni se inmutaron cuando les dije lo de la mañana! Que solía empezar a las nueve…de la mañana, no de la noche, como mis compañeros de la prensa genérica:
-“¡Ah, estupendo, así ya empiezas cuando todos!”
-“Estos no me entendieron” –me dije.
Cuando me presenté a ‘Busta’, el road manager, en vez de pedirme explicaciones y largarme la acostumbrada retahíla de advertencias y prohibiciones me dijo si quería ‘café y bollitos’. Aún hay más.
Una vez que Alberto Liras, el técnico de monitores, finaliza la comprobación y ajuste de sus sistemas, las inmediaciones de la mesa de monitores comienzan a llenarse de gente: da clases... ¡Gratis!
El planteamiento no es: ‘Yo te pregunto y tú, que eres muy guay, me contestas’. Ni por asomo. Alberto explica siguiendo un método expositivo-demostrativo previamente preparado; y luego… les pone deberes. El material de prácticas, de primera calidad: micrófonos Shure serie UHF-R, mesa de mezclas DiGiCo D-5 Live, IEMs Sennheiser serie 3000, Galileo de Meyer Sound Labs, procesadores BSS FDS-334T, etapas Lab Gruppen, monitores de suelo L-Acoustic LA-115-XT HiQ, Sidefills 8 Meyer Sound Labs Mica, Avalons, TC Electronics, SAT Live… Espérense, que aún hay más.
La hora de comienzo del concierto estaba prevista para las 22:00 y, como de costumbre, media hora antes, me acerqué a la puerta de prensa para esperar a ser conducido al siempre incómodo y angosto ‘foso’ (el espacio que queda entre el escenario y la valla antiavalancha) para realizar las fotos de show, y escuchar la acostumbrada coletilla: “Está prohibido el uso de flash. Pueden realizar fotos sólo en los dos primeros temas, finalizados los mismos deberán abandonar el local”.
El tiempo pasaba pero ningún miembro del personal de producción o prensa del artista comparecía. Así se lo hicimos saber al primer portador de backstage que quedó a nuestro alcance. Al momento se presentó la encargada de prensa:
-“Pueden ustedes realizar las fotos desde donde mejor les plazca. Hemos habilitado, y reservado para ustedes, una tarima con varias alturas al lado del control de sonido, si lo desean pueden hacer uso de ella, o acceder al foso si lo prefieren, o efectuar sus tomas desde cualquier otro punto de la sala, y en cualquier momento del concierto”
Tan perplejos quedamos que a ninguno se nos ocurrió congelar a “jpeg” el espectáculo de cejas levantadas, bocas y ojos muy abiertos y nuestras mandíbulas desencajadas.
Hace algún tiempo ya que los conciertos dejaron de pertenecer a los artistas que los ofrecen. Al igual que la educación y casi todas las formas de arte, sólo interesa bajo forma de industria y, como tal, rentable y altamente organizada y controlada. Un artista es una marca, cuya identidad e imagen es conformada, controlada y gestionada de forma corporativa por gabinetes de comunicación, así de frío. La emoción, necesaria, es atrezo. El concierto de Manolo no encaja en todo esto, fue distinto; o eso me pareció…
Según Heinrich Wölfflin, lo de Manolo es arte elaborado, intenta sugerir el infinito, tiende a mezclar disciplinas y ni atado se está quieto. Todo está recargado: los arreglos, la orquestación, el decorado, la puesta en escena, y, sin embargo, nada es superfluo, todo tiene sentido y es necesario. Aporta plástica en sus decorados, música en sus temas, poesía en sus letras, danza, video creación, iluminación… La energía que le alimenta y libera en sus directos sólo una fuente la puede proporcionar: disfrutar con lo que uno hace.
La inmensa mayoría de artistas que pasan por este auditorio, nacionales e internacionales, habilitan como zona de público la arena (lo que en un teatro romano se denomina orchestra) y la primer grada (inma). Para Manolo se habilitó también la grada intermedia (media), lo cual supone casi doblar el aforo, y, prácticamente, la llenó.
La Banda
La banda, numerosa, formó en dos líneas con ‘coma flotante’, Manolo, que no para en toda la noche (hasta en los temas que interpretan en ‘el salón de casa’ le cuesta estarse quieto) llega, y no es broma, hasta el mismísimo control FoH después de haber saludado a toa su gente.
Manolo García (Voz Solista, Guitarra, percusión)
Para la captación de su voz se dispuso un sistema inalámbrico, redundante en todos sus elementos, Shure UHF-R, la gama más alta de la marca, formado por emisores de mano UR-2 con cápsula SM-58 y receptores UR-4D asociados a antenas UA-870 WB a través de un distribuidor de antenas UA-845.
Tocó también guitarra y bongós. La guitarra era una Fender Telecaster, conectada a un afinador Korg DT-10 y de ahí a un pequeño amplificador Roland micro Cube, tomado mediante SM-57.
Para los bongós, que compartió con Nacho Lesko (teclista) se utilizó un Shure Beta-98 d/s (el que viene en cinco piezas: cápsula, cable, adaptador para Phantom, cuello de cisne porta-cápsula y garra de fijación) conectado a un transmisor inalámbrico Shure UR-1 fijado al soporte de los bongós, cuya señal de radiofrecuencia era demodulada por un UR-4D (asociado a las antenas UA-870 WB y al distribuidor de antenas UA-845 mencionados anteriormente).
Íñigo Goldaracena (Bajo, Voz)
Utilizó un bajo Music-Man Sting Ray 5 que hacía pasar por un pedal Boss CEB-3 Chorus antes de atacar un previo Avalon U-5; de aquí, de su salida posterior Balanced Output Mic Level 150 Ohms, al sistema de mangueras que lo distribuía a las mesas, y de su salida frontal Thru Out a la entrada de su amplificador de instrumento, un cabezal EBS TD-650 con baffle SWR Goliath Series III (8 Ω), con el atenuador posterior del nivel de agudos en la posición de -2 dB, captado mediante un micrófono Audio-Technica AT-4050 dispuesto próximo al borde derecho del 10” inferior izquierdo. Para la toma de su voz se utilizó un Shure SM-58.
Osvi Grecco (Guitarras Eléctricas)
Usó tres guitarras eléctricas de las que sólo he sabido identificar una Gibson Chet Atkins. Su ristra de pedales de efectos empezaba con un afinador Boss TU-2 y seguía con un pedal de volumen, un Fulltone FullDrive-2, un BB PreAmp, un Fulltone Distortion Pro, un MXR microAmp, un Marshall SV-1 Supervibe, y acababa con un Boss DD-3. Alineados junto a los anteriores, pero sin formar parte de su cadena de audio, dispuso el control remoto (footswitch) de los efectos del Twin Reverb (para activar / desactivar los efectos de reverberación de muelles y trémolo) y un Ibanez (que en el momento de tomar las notas no estaba cableado). Su amplificador de guitarra era un Fender Twin Reverb del 65, tomado frontalmente mediante un Shure SM-57 apuntando al centro del altavoz izquierdo.
Olvido Lanza (Violín, Voces)
Usó un violín acústico, el cual tenía fijado a su puente un sistema de captación que entregaba su señal a una caja de inyección BSS AR-133. Para la toma de su voz se utilizó un Shure SM-58.
Pedro Javier González (Guitarras Flamenca, Acústica y Clásica)
Pedro Javier González lleva con Manolo desde “Nuevo pequeño catálogo de seres y estares”, en la época de El último de la fila, y coprodujo varios de sus discos de su actual etapa en solitario. Sus guitarras fueron Godin Multiac Nylon, Takamine (“la preferida”, muy querida y vieja amiga; lo digo por lo bien cuidada a pesar de los evidentes signos de uso muy intensivo y prolongado), una flamenca y un cuatro de cuerdas dobles. Como procesador de efectos utilizó una pedalera TC Electronics Nova System, de la que se derivaba señal, desde su salida (Outputs Left), a un Fishman Aura Acoustic Imaging, y de la salida de éste, a dos cajas de inyección BSS AR-133, haciendo uso de la entrada en paralelo (Link) de la primera para derivar señal hacia la entrada (Input) de la segunda, para su distribución a mesas.
Ricardo Marín (Guitarras Eléctricas, Guitarra Acústica, Voces)
Tocó guitarras eléctricas Fender Telecaster y Blade Durango DeLuxe DD-2 AHB, y una Alhambra Acústica con Cut-Away. La Fender y la Blade disponían de sistema inalámbrico, con petaca fijada a la correa: un Nady Wireless 332 para la Durango DeLuxe y un Alto AU-800 R para la Telecaster. Las salidas de audio de ambos receptores estaban conectadas a un sistema de conmutadores Morley ABY.
El Morley ABY es un sistema de enrutamiento de tres puertos, sencillo, pasivo y reversible, esto es, puede dirigir uno de sus puertos (C) a los otros dos (A, B ó A+B), para derivar la señal de tu guitarra (C) hacia un amplificador A, o hacia otro B, o hacia los dos a la vez; o bien, seleccionar entre tu guitarra A o tu guitarra B para que se dirija a tu amplificador (C), o que lo hagan ambas a la vez (¿?). La unidad cuenta con una batería de 9 V para alimentar un circuito de LEDs, que informa visualmente del flujo de señal, pero que no forma parte del mecanismo de conmutación, pudiendo funcionar perfectamente sin ella.
Ricardo Marín lo utiliza del último modo descrito, para seleccionar entre Telecaster o Durango en función de cada tema. El puerto usado como salida (en el pedal se denomina In/Out) entregaba señal a un afinador Boss TU-2; al cual le seguían: un pedal de volumen Vox, un Marshall BluesBreaker, un TC Electronics Nova System, un Line 6 MM-4, y un Royal Mayer Voodoo Bass, este último sin cablear en el momento de realizar la exploración.
Como amplificadores utilizó dos combos Elmwood Boureville 50, con un Shure SM-57 dispuesto delante de uno de ellos, dirigido al centro del altavoz.
Su guitarra acústica, la Alhambra con Cut-Away mencionada, era tomada mediante caja de inyección BSS AR-133, previo paso por un afinador Boss TU-2. Para su voz se utilizó un Shure SM-58.
Charly Sardá (Batería)
Utilizó una Tama Starclassic Performer B/B EFX en color Lava Glass Glitter, construida con tres capas internas de madera de bubinga y, superpuestas externamente a estas, cuatro, o cinco, según se trate de timbales o bombo, capas de madera de abedul.
El bombo (22”x18”, Diámetro x Profundidad) montaba Remo Coated Ambassador Bass para el parche de impacto y el resonante, aunque lucía el logo, grande, de Tama, creo que era igual. Fue tomado mediante dos micros: un AKG D-112 (a 1/3 del diámetro) y un Shure Beta-52 (al centro). Montó cuatro timbales, dos aéreos (10”x8” y 12”x10”) y dos bases (14”x14” y 16”x16”) que montaban Evans Genera 1Ply Clear como parche inferior (aunque exhibían el logo de Tama) y Remo Coated Ambassador como parche superior, excepto el segundo, el de 12” de diámetro, que montaba un Remo Suede Emperor. Los micros utilizados para su captación fueron Sennheiser MD-421, separados algo más de cuatro dedos por encima del aro y orientados al centro de los parches. La caja fue tomada con SM-57 para el parche superior (Evans Genera HD Dry) y AKG C-414 para el inferior.
Su juego de platos estaba compuesto por un AA Regium Hi-Hat de Sabian y, el resto, elementos fabricados por Paiste: New Signature Dry Dark Ride 20”, Rude Crash/Ride 18”, Signature Fast Crash 16”, 2002 Thin Crash 16”, y dos Splash de la serie Signature, uno de 8” y otro de 6”. Los micros eran dos AKG C-414 con patrón polar cardiode como overheads, un AKG C-451 B para el charles y un tercer AKG C-414 dedicado sólo para los dos ride.
Tanto el pedal de bombo como el de charles eran Tama Iron Cobra, y la banqueta Gibraltar. Contaba también con un metrónomo Tama RW-105 conectado a una pequeña mesa Behringer UB-502 desde la cual la señal de tempo era enviada, por un lado, desde su salida principal (master), a la mesa de monitores por medio de una DI BSS AR-133 y, por otro lado, desde su salida headphones a los auriculares de botón utilizados por Charly.
Nacho Lesko (Teclados, Acordeón, Percusión, Voces)
Nacho Lesko es un “activista” de la música contemporánea, no ocupa muchas portadas porque se ocupa de los cimientos; su currículo es envidiable. Dispuso sus teclados en dos soportes Ultimate AX-48, decorados, al igual que los teclados, con pegatinas de la tienda de música / estudio de grabación “SieteOctavas”, de Madrid. A su izquierda situó un Korg Trinity y un controlador MIDI Roland A-80, según orden descendente. Y a su derecha, siguiendo el mismo orden, un Clavia Nord Stage y un Roland Fantom. A su espalda, encarados en un rack, dos módulos de sonido MIDI de Korg: un 01R/W y un MS-2000 R y, alojada en este mismo rack, una mesa de mezclas Mackie 1402 VLZ utilizada para mezclar las salidas de los módulos de sonido mencionados y, posteriormente, ser enviadas al sistema de distribución por medio de dos DIs BSS AR-133. Su voz fue captada mediante Shure SM-58.
Nacho, en algunos temas, utiliza un acordeón captado mediante Audio-Technica ATM-35 fijado con cinta americana y orientado a las aberturas más próximas a las teclas más agudas, conectado a un emisor inalámbrico de petaca Shure UR-1, asociado con las antenas UA-845 WB (hay quien las llama ‘palas’, porque se asemejan a una pala de jardín, o ‘velas’, como aproximación a las velas de un barco), el distribuidor UA-870 y uno de los receptores UR-4 situados en el control de monitores, y descritos ya con anterioridad.
En la parte ‘acústica’ que se desarrolla ‘en familia’ en un pequeño saliente practicado en la boca del escenario también toca los bongós ya descritos en el apartado de Manolo.
Juan Carlos García (Percusión, Batería, Teclado, Voces)
Los muchos artilugios de los que se valía ocupaban medio escenario. De algunos no conozco ni el nombre, la percusión es una de mis asignaturas pendientes.
Aunque su puesto base era la percusión, también hacía voces, y tocaba un teclado, y la batería; hasta una guitarra, percutiéndola.
En la zona que ocupaba como percusionista destacaban, como cacharros grandes, una conga (298 mm / 11 ¾”) y una tumba (317,5 mm / 12 ½“) de Meinl modelos Marathon, tomadas con sendos Shure SM-57; bongós LP Generation II Wood, tomados con Shure SM-57; una darbuka labrada, muy bonita, tomada con Beta-98; un singular cajón, con forma trapezoidal, no en paralelepípedo como los cajones flamencos tradicionales, que se disponía aéreo sobre un soporte para que el intérprete pudiera percutirlo erguido, y cuya toma se realizaba mediante un Beta-98 dirigido a la cara sobre la que era percutido y un SM-57 encarando la abertura inferior.
Luego, como elementos de menor tamaño, artífices de decorados sonoros sutiles y subliminales, tomados mediante tres Shures SM-81 dispuestos como overheads, anotamos diversos collares de semillas y cascabeles, panderetas, güiros, shakers de huevo y de cilindro, cortinas, cencerros, triángulos…
Disponía también de un Roland Handsonic HPD-8 para disparar muestras, que ingresaba en el equipo de audio por medio de dos BSS AR-133, y de un teclado Korg Trinity, tratado de igual forma.
Su batería quedó colocada a la derecha de su set de percusión, visto desde la posición del público, en tarimas independientes. Usó una Santa Fé Evolution Vintage 70, fabricada con metacrilato transparente en La Pobla del Duc (Valencia) por Liderduc. El bombo (22”x18”) montaba Remo Clear Ambassador Bass tanto en parche de impacto como en resonante, y fue tomado mediante AKG D-112. Los timbales, los tres aéreos (10”x8”, 12”x10” y 14”x14”), montaban Remo Clear Emperor como parche superior y Remo Clear Diplomat como parche inferior, y fueron tomados mediante un Shure Beta-98 d/s para cada uno.
La caja fue tomada con un Shure SM-57 para el parche superior (Remo Coated Ambassador) y un AKG C-451 B para el parche inferior (Remo Clear Ambassador Snare).
Los herrajes, así como el pie de charles y el doble pedal de bombo, eran de la serie 8000 de Santa Fe; como pedal de bombo de reserva disponía de un Gibraltar.
Sus platos eran, todos ellos, fabricados por Paiste: Dark Crisp HH 13”, Dry Dark Ride 20”, Full Crash 16”, Power Crash 16”, Thin China 16” y tres splash, dos de 8” y uno de 12”. El charles fue tomado mediante C-451 B y el resto mediante dos Shure KSM-32.
Dada sus distintas ubicaciones durante el espectáculo (percusión, batería, saliente frontal) para la toma de su voz se dispuso un sistema inalámbrico compuesto por micro de diadema, petaca UR-1 y receptor UR-2.
Marta Fernández (Bailes)
AGRADECIMIENTOS
Galea Editorial Producción Artista
Gerardo Cotelo Producción IMCE
Busta Road Manager
Olga Rodríguez Administración Fluge
Pablo Moreno Jefe de Sonido (Fluge)
Alberto Liras Técnico Monitores (Manolo García)
Virgilio Técnico FoH (Manolo García)
Marcos Mejías Técnico de P.A. (Fluge)
Mª Luisa Martínez Técnico de P.A. (Fluge)
Alberto Mouriño Asistente Monitores (Fluge)
David Casas Técnico de Escenario (Fluge)
José Vázquez Backliner
Capitán Francis Backliner
Blai Chichurreta Backliner
Esther Santa Fe Drums
Javier Sines Producciones Goyanes
28/01/2009