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Máquinas de vapor y mesas digitales

13/03/2011

Fuera de los círculos de aficionados a observar los trenes, es raro que una locomotora de vapor ocupe el centro del escenario ante un público boquiabierto. Sin embargo, eso es exactamente lo que ha ocurrido en la última producción para los escenarios de la obra Los niños del ferrocarril de Edith Nesbit. Una consola Yamaha PM5D y un sistema de mezclas digital DME64N contribuyen en gran medida al realismo del espectáculo.



El lugar es un teatro temporal poco frecuente, levantado en los antiguos andenes Eurostar -ahora en desuso- de la estación Waterloo de Londres; la locomotora Stirling Single No.1, la veterana de 140 años propiedad del Museo Nacional del Ferrocarril (NRM), de la gran ruta del norte desde Londres a York, Lincoln y Sheffield.



La producción de Waterloo, escenificada primero en el NRM, estaba prevista originalmente sólo para las vacaciones escolares del verano. No obstante, tuvo tanto éxito que se prolongó durante toda la temporada festiva. La obra se desarrolla en un espacio de 6 m de largo por 45 m de ancho, que incluye dos andenes y dos vías, una de ellas cubierta. Unidades móviles permiten que la vía forme parte del escenario y que la ocupen los actores, siendo inevitablemente la entrada de la locomotora número 1 un punto de alto dramatismo.



El proveedor del sonido de la producción es el especialista en teatro Orbital, con una Yamaha PM5D y una DME64N como base del sistema. El ancho del escenario y la zona de asientos para el público fue un reto para el diseñador del sonido, Craig Vear, y el diseñador adjunto Ed Clarke, porque el refuerzo del sonido para los actores y los efectos tenían que cubrir un área de una anchura similar.



Su solución fue un sistema volado de diez altavoces d&b en un eje central para la música y los efectos, diez más para retardos y 14 altavoces adicionales situados entre ellos para el refuerzo vocal, estos últimos también utilizados para los efectos principales. Aquí es donde la DME64N resultó tan valiosa, al duplicar la salida de 24 canales (16 de efectos y ocho mezclas vocales) de la PM5D. Con el sistema vocal dividido en ocho zonas diferentes, se pueden dirigir las voces a cualquier lugar desde el que hable el actor. Además, la DME controla cada altavoz individualmente, cada uno con su propio nivel y su propio control de retardo. Entre otras ventajas, si un actor va a una zona desde la que no está previsto que hable, es muy fácil adaptar la distribución en zonas del sistema.



“Es un espectáculo bastante complejo, tengo programadas unas 400 escenas en la PM5D, con unas 300 entradas visuales y unas 120 de voz,” afirma el operador de sonido del espectáculo Luke Freeborough. “En algunos momentos trabajamos con 40 entradas cada tres minutos para la distribución de zonas vocales.” Y continúa: “Que los actores se desplacen del lugar donde se supone que deben estar constituye otro de los retos. Si ocurre, tengo que moverlas por las zonas vocales de forma manual, pero la configuración de la PM5D y la DME me permite hacerlo sin mayores dificultades.”



Irónicamente, un gran reto para Luke fue el propio Waterloo. Puede que los andenes Eurostar estén en desuso, pero el resto de la estación es la que más actividad registra en el Reino Unido, con 88 millones de pasajeros al año.



“Enfrentarse a la estación ha sido un problema, especialmente el andén 19, que está justo detrás de nosotros,” afirma Luke. “La lluvia también hace mucho ruido en el techo, a veces tenemos que aprovechar al máximo la potencialidad de sonido del sistema. Pero me he sentido muy contento con la PM5D y la DME. Poniendo los equipos en cascada puedo pasar por las escenas rápidamente; ha sido un auténtico placer trabajar con ellos.”

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