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Christian Howes: “Los seres humanos estamos hechos para crear”

Christian-Howes-ISPMusicaViolinista de Ohio licenciado en filosofía con experiencia educativa en prisión: Christian Howes es un músico políglota que derrocha energía y serenidad a partes iguales a través de sus ojos azules. Educado en música clásica y tras rodar en algunas bandas de rock, el nominado “Violinista del año” por la Jazz Journalists Association supo ganarse rápidamente una buena reputación en los círculos de jazz de EEUU tocando con músicos como Randy Brecker, Steve Turre, Joel Harrison, D.D. Jackson, Greg Osby, Dafnis Prieto o el legendario Les Paul.

Su actitud ante la vida y ante la música es la misma: la sinceridad por encima de todo, y la creencia absoluta de que de cualquier persona, de cualquier sentimiento y de cualquier lugar se puede sacar música. Hasta de la cárcel, donde pasó algunos años por tontear con LSD, y donde aprendió, tras observar cómo la gente canta, hace percusión en una mesa e inventa letras de rap, que la música es “algo orgánico, innato al ser humano, que simplemente pasa”.
Y él, tras pasar 10 años en Nueva York y hacerse un hueco en la escena del jazz internacional, ha vuelto a Ohio para dedicarse a su familia, a la enseñanza y a la música en general. Profesor asociado en la Escuela de Música de Berklee, en 2003 fundó su Creative Strings Workshop (un taller creativo de instrumentos de cuerda), y hace cuatro meses nació la Creative Strings Academy, una academia online que atrae a estudiantes de todas las edades y de todas las partes del globo con inquietudes por mejorar en la improvisación musical. Improvisación y creatividad. Hablando muy lentamente, como si soltar palabras fuera mucho más costoso para él que expresarse a través de su violín, se entusiasma diciendo que quiere refundar la enseñanza de la música porque, en su cabeza, no solamente todas las personas pueden expresarse de manera musical, sino que todas deberían tener la oportunidad de hacerlo. Quizás eso evitase algún que otro problemilla mundial . O no. Pero sería bonito.

El rasgo que mejor define tus trabajos es la fusión. Además de tu formación clásica, ¿has tocado en bares, en clubes, en la calle…?
Empecé a estudiar violín cuando tenía cinco años. A los 16, la música que escuchaba era sobre todo rock, así que comencé a tocar la guitarra en bandas de rock con mis amigos. Más adelante probé un poco de soul, gospel y, sobre todo, jazz. El jazz suponía un reto mayor que los estilos anteriores, por lo que tiene de improvisación. Al final he acabado haciendo mezclas de jazz y música clásica, pero me expreso esencialmente en jazz.

Justamente, en tu música encontramos aspectos clásicos completamente renovados. ¿Qué piensan los más ortodoxos de tus brutales experimentaciones con el violín?
Hay muchos escepticismo alrededor de tocar el violín de manera no convencional. Siempre tuve la sensación de que tenía que demostrar algo. Pero a la gente le sorprende, y eso es algo bueno. Creo que el reto de cualquier artista es ser capaz de hacer algo original.

En tu música hay mucha pasión, mucha impulsividad. ¿Crees que esta fuerza que tienes tocando es más poderosa que el conocimiento del instrumento y de la técnica musical?
Creo que todos los factores son importantes. Conocer la armonía, tener vocabulario musical y una buena técnica es fundamental, así como manejar el instrumento y poder organizar tu música. La pasión sale de forma natural; la técnica requiere un mayor esfuerzo. Y no hay que olvidar el esfuerzo espiritual, que se traduce en vencer la inseguridad y mantener una pureza de espíritu mientras estás tocando. Hace falta valor para improvisar delante de una audiencia, pero para poder hacer cosas buenas hay que arriesgar.

Y sobre el conocimiento musical, ¿crees que podemos aprender de cualquier expresión artística, incluso de una pintura, o para saber música de verdad hay que hacerlo en un entorno exclusivamente musical?Ésta es una pregunta muy europea (risas). Creo que la música es muy similar a cualquier otro tipo de expresión artística, y también se parece mucho a la vida. Así que, en mi opinión, no sólo se puede aprender de cualquier tipo de arte, sino también de cualquier experiencia vital.

¿El talento es innato?
Hay un profesor japonés que afirma que todo el mundo es capaz de aprender música en una edad temprana. La mayoría de la gente nace más o menos con la misma cantidad de talento. Está probado que entre los dos y los seis años tenemos una habilidad especial para aprender lenguas, y la música es una lengua. La gente que empezó a tocar con esa edad puede llegar a ser excelente. Yo soy musicalmente bueno porque empecé muy joven y he querido continuar en la misma senda, siempre diversificando mis intereses musicales.

Componer y tocar música, ¿se hace para uno mismo?, ¿para los fans?, ¿para poder comer?
Hay tantas razones para tocar música… y creo que todo el que lo hace lo hace por una combinación de ellas. Yo quiero comer, me hace feliz tocar música y también satisfacer a la gente, el reconocimiento, la conexión con la audiencia… Es mágico el momento en el que el público y yo hablamos la misma lengua.

El guitarrista Jaco Abel, amigo y compañero tuyo, nos ha alabado mucho tu trabajo. ¿Te has atrevido tú también alguna vez con el flamenco?
Jaco es un genio. Y a mí me encanta Madrid, adoro España… El flamenco es algo que no se escucha apenas en EEEUU. Cuando lo escuché por primera vez me quedé absolutamente impresionado. Además de a Jaco Abel, conozco a Pablo Martín (contrabajista de flamenco jazz) y a otros compañeros… todos increíbles. Creo que la música española tiene un sonido muy diferente porque incorpora piezas de un puzle muy variado: flamenco, música latina, pop, sonidos tradicionales… No soy capaz de tocar flamenco pero estoy convencido de que, de alguna manera, ha tenido una influencia sobre mí. Algún día me gustaría aprenderlo; creo que debería mudarme a Sevilla durante una temporada para poder estudiarlo bien.

¿Qué es lo que más te fascina de la música?
Que no tiene límites. Siempre hay más cosas que aprender, nuevos retos… Independientemente de tu nivel, siempre se puede ir más allá, por eso es espiritualmente satisfactoria.

¿Dónde encuentras la inspiración?
A veces en mi familia, en mis hijos… Y también en las emociones: el amor, la ira, la alegría, la tristeza, la desesperación por hacer algo que guste… Todos los sentimientos pueden ser fuente de inspiración.

¿Qué buscas en una banda que te acompañe?
Que escuchen. Que tengan un buen bagaje y estén abiertos a diferentes posibilidades, pero, por encima de todo, que sepan escuchar.

En cuanto a tus álbumes, ¿dirías que hay en ellos una progresión?
Claro. Nunca dejamos de crecer, y yo siempre querré hacer cosas diferentes, así que creo que habrá aún más progresión en los próximos álbumes.

¿Y cuál es tu favorito?
Song for my daughter. Lo hice yo solo, rompiendo reglas (me encanta romper reglas).
También me gusta mucho Out of the blue.

¿Qué te llevó a lanzarte al proyecto de tu Creative Strings Academy?
Creo que la educación musical tiene que ser reformada. Es necesario que los niños y, en general, todos los que quieran comenzar en este mundo aprendan de todos los estilos, no sólo de la música clásica. Cuando estudias música clásica, no te invitan a crear, y los seres humanos estamos hechos para crear. La forma de aprender música ahora es demasiado funcional; a mí me gustaría cambiar eso. Creo que puedo ser un buen profesor. Además, forma parte de mi evolución personal: he hecho giras durante muchos años y ahora quiero un poco de seguridad en mi vida, estar con mi familia y alejarme un poco de la carretera. Empecé con este proyecto hace sólo cuatro meses y ya me siento agradecido. El sentimiento de saber que puedes enseñar algo es extremadamente satisfactorio.

¿Se puede vivir de la música sin prostituirse, siendo sincero?
Yo trato de hacer lo que quiero hacer, y de no ir en contra de mis principios, pero es cierto que es muy difícil mantenerse lejos de todo el engranaje comercial. Creo que, en ese sentido, EEUU es más “comercial” que Europa, quizás porque vivimos dos realidades diferentes: aquí no tenemos seguridad social ni educación pública, y para llevar a mi hija al colegio necesito ganar dinero. Es por eso que llevo varios proyectos en paralelo, para poder seguir siendo sincero.

¿Cuáles son tus proyectos actuales? ¿Estás colaborando con alguien?
En los próximos meses tengo previsto viajar para promocionar mi escuela. Próximamente estaré en España tocando (11 de noviembre en la sala Bogui de Madrid), haciendo alguna masterclass y enseñando directamente a grupos (para solicitar información, www.christianhowes.com ). También hay organizada una gira por Europa con Joel Harrison.

 

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