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Sweet Wasabi . Una tarde en un café parisino.

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Un atractivo sonido se filtró por mis oídos. No sabía quién cantaba, ni quién hacia las canciones. Sólo pensé en lo agradable del conjunto armónico. Cierta paz al escucharlo y mucha cocina en la elaboración del disco. ¿Y quiénes son Sweet Wasabi? Mi curiosidad gatuna me hizo profundizar. ¡Qué sorpresa! Nuestro querido Pedro Barceló andaba tras el telón de esta obra. Carta que nos brindó la seguridad contundente de que se trataría, en su conjunto, de un trabajo serio. ¿Agradable y serio? Que combinación más poco usual. La magia de Laura Pamplona se suma a la más que reconocida trayectoria de este indiscutible batería, o más bien músico. Ellos, en su fusión, hacen de su trabajo algo exclusivo que deja ver la experiencia musical y la delicadeza en perfecta conjunción. Disco de músicos y hecho por grandes, que podría entender con facilidad cualquier melómano que se precie.

La banda
Sweet wasabi nace de la voz de la actriz Laura Pamplona y de la música del batería Pedro Barceló. Esta pareja, se embarcó en la aventura de sacar un disco de aire clásico, con aromas de jazz, bolero y bossa, con indudables influencias latinas. Una revisión de nuestras raíces, con sonido limpio que, sin perder de vista la modernidad, suena pretendidamente añejo. Escuchar este disco es darse un respiro, un descanso del día a día. Es un viaje en descapotable por Montecarlo, una tarde en un café parisino, un vals con Fred Astaire, tumbarse en un sofá un domingo después de una noche de fiesta... Al menos esa es la idea.

Laura Pamplona, hasta el momento, había desarrollado su carrera profesional en el mundo de la interpretación. Aunque comenzó trabajando como modelo y estudiando diseño, el arte que le venía de familia y la vida le llevó, con 20 años, a tener la oportunidad de subirse a un escenario de la mano de Arturo Fernández.

Su primera aparición en el cine fue en el 96 en una película del director Jesús Mora, llamada “A tiro Limpio”, luego vino la televisión, con series como “Este es mi barrio”, “Todos los hombres sois iguales”, “Policías, en el corazón de la calle”, “Aquí no hay quien viva”, “7 días al desnudo”, “Hospital central”, “Hermanos y detectives”, “Cuestión de sexo”... Este último año, además de sobre los escenarios presentando su nuevo proyecto, la hemos podido ver en “Los misterios de Laura”, de televisión española, interpretando a Lydia Martínez.

Por su parte, Pedro Barceló es uno de esos músicos profesionales altamente valorados que siempre han trabajado “desde la sombra”. A lo largo de su carrera ha tocado la batería como músico de sesión, grabando y haciendo giras con artistas y grupos de jazz, rock y pop-flamenco, como Jorge Pardo, Ketama, Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Pedro Guerra, etc.

Ahora, junto a Laura Pamplona ha conseguido el sueño de poder fundar su propio grupo y escuchar sus canciones “como siempre las había imaginado”. Aunque, al igual que Laura con su carrera de actriz, continúa haciendo giras con diferentes artistas.

La entrevista
Encantados de disfrutar de esta tertulia entre artistas en ISP. Además de por nuestra admiración a vuestra trayectoria y esfuerzo, disfrutaremos satisfaciendo la curiosidad que algunas cuestiones nos inspiran.

En el ámbito musical, Pedro, y habiendo ya trabajado en tantos proyectos propios y para terceros, ¿cómo surge la idea de esta nueva aventura?
Esta aventura nunca la tuvimos en la cabeza y surgió por casualidad. Es cierto que siempre me gustó componer canciones; un día provoqué a Laura para que cantara algo y mi sorpresa fue grande al comprobar que era la voz perfecta para mis melodías. Desde ese momento nos fuimos animando y empezamos a creer que podíamos hacer un trabajo en común. Aprovechando que ese verano (2008) no estaba girando nos metimos en el estudio y grabamos las canciones.

Una tarde de un café parisino. Interesante concepto para encuadrar el trabajo. ¿Cuáles son los componentes que amalgaman las diferentes piezas del disco?
La esencia del disco son las canciones. Lo diferente es que hemos pretendido jugar con la forma y hemos dado a cada canción un "traje" distinto. Estamos acostumbrados a ver trabajos en donde todo el disco tiene un tratamiento parecido, los arreglos, el sonido, el estilo. Quisimos que la gente escuchara muchos estilos en un solo disco. Por esa razón algunas canciones son boleros, otras suenan a pop, otras a Jazz-bossa, etc. Las une la música, la intención de recuperar un sonido "vintage", el ordenar los arreglos de una manera inteligente pero sencilla. El resultado es un trabajo musical interesante pero fácil de oír.

¿Hacia qué público va dirigido?
Pues creemos que es una música para gente que aprecie todo esto que te he dicho. No tiene que ser joven o mayor en edad, pero sí en madurez musical o simplemente que disfrute del placer de escuchar música. Parece que cualquiera puede tener esa capacidad, pero pienso que en las últimas décadas ha habido una involución, gracias a una industria demasiado empeñada en hacer productos vendibles; eso siempre daña al público, dejándolo insensible y sin posibilidad para elegir aquello que le gusta oír. Estamos acostumbrados a que nos metan la música por los oídos, y no a ser nosotros mismos los que decidimos qué deseamos escuchar. Hablo en general, ya que siempre ha habido gente que ama la música y sabe decidir. Imagino que hay una parte de ese tipo de público al que le gustará Sweet Wasabi.

Conocíamos a Laura Pamplona por su elaborada carrera en otras disciplinas, pero qué bien cantas. ¿De dónde ha venido esa magia en tu voz, Laura?
Vaya, muchas gracias. Me siento muy halagada. Me gusta y me ha gustado mucho cantar desde siempre. Disfruto con ello y , supongo, que eso lo recibe quien me escucha. Gustos aparte, el trabajar la voz, me ha llevado a encontrar mi timbre y a saber dónde me siento más cómoda y cuáles son mis zonas más inseguras. Y por lo tanto, qué es exáctamente lo que hay que mejorar, para sacar el mejor partido al instrumento. Por eso mismo sigo trabajando para encontrar más y más matices, y para poder expresarme con las menores limitaciones posibles. Hay que ser paciente y muy constante, pero resulta tremendamente interesante y los resultados no tardan en aparecer. La recompensa es que la voz suena mejor y el instrumento se hace más fuerte. Esto posibilita que te sientas más seguro y cantes más a gusto. Así que parte de la "magia de mi voz" ha venido de muchas horas de trabajo.

Al hilo de esta cuestión y de algo que personalmente me interesa mucho: Siempre he pensado que el arte es un concepto. Cada disciplina (pintura, poesía, teatro, grabado, escultura, música etc..), es solamente un lenguaje para llegar a un mismo sitio. ¿De qué manera os complementáis con trayectorias tan afines pero dispares al tiempo? ¿Es la sensibilidad, o el amor por la trasmisión del sentimiento al público lo que os une?
Estoy totalmente de acuerdo contigo en tu definición del arte. La necesidad de conmoverme, de sentir, es lo que me mueve tanto para interpretar, como para dibujar, como para escribir. En realidad es como si estuvieras lleno de algo que necesariamente tienes que sacar. Una vez lo sacas en forma de canción, dibujo... etc., te emocionas con ello, y es entonces cuando lo compartes con los demás. Pedro y yo tenemos la suerte de emocionarnos con las mismas cosas y esa afinidad es la que ha hecho posible Sweet Wasabi.

Buenas manos se escuchan. ¿Qué músicos destacaríais en el disco?
Todos tienen su importancia. Destacaría el trabajo de Dan Rochlis, que ha sido mi mano derecha en toda la preproducción. Raquel Vega y Marcela Ferrari (piano y coros respectivamente) han aportado algo muy bueno en el sonido del disco. Por supuesto Pepo Sherman, el técnico de sonido, me ha ayudado muchísimo para conseguir el sonido que buscaba, natural, nada procesado. Finalmente, las colaboraciones de músicos como Manuel Machado, Antonio Serrano, Jose Miguel Sagaste, Jorge Pardo, Diego Galaz, Juan Carlos Malian, Carmen Miño, Jose Vera, Marcelo Fuentes, Jacob Sureda... todos se han entregado como si se tratara de su propio grupo.

Todo el personal anda siempre confuso: ¿he de hacer el arte que me nace?, ¿lo que se vende?, ¿la moda?... ¿Cómo habéis dado con esta fórmula tan fantástica en la que todo se combina?
No estoy seguro de ello. Para mí la fórmula es creer en tu música y disfrutar de una libertad total a la hora de expresarte, tanto en directo como en estudio. Es cierto que nuestra manera de ver la música puede ser sencilla y convertirse en algo fácil de oír. La calidad no tiene porque estar reñida con lo comercial. Laura controla muy bien la estética y Jesús Pamplona ha sabido dar la imagen que queríamos para el grupo. Todo es importante y quisimos dar a Sweet Wasabi aquello que pensamos, que necesita un producto, no lo hemos hecho con la intención de llegar a la masa y forrarnos, pero tampoco para que fuera un grupo maldito de "superminorias". Sobretodo hemos hecho lo que sentíamos que debíamos hacer en cada momento, errores incluidos, por supuesto.

¿Dónde y cuándo podemos veros en directo? ¿En salas íntimas, o habéis pensado en espacios abiertos y grandes?
Tenemos ambiciones como todo el mundo, pero hemos aprendido que las cosas pequeñas son más fáciles de conseguir y te van dando las satisfacciones y el estímulo para continuar. Ahora mismo nuestra meta es tocar para un público al que todavía no conocemos, pero que seguro es el que necesitamos en estos momentos. Este año y el que viene estaré tocando con Sabina dentro de su gira "Vinagre y Rosas". En los huecos trataré de encajar con Rubén (nuestro manager) los conciertos de Sweet Wasabi. En Marzo hay un mes y medio libre para mí y empezaremos a tocar el 10 en Galileo. Tocaremos en Salas pequeñas y festivales, fiestas... ¡Lo que salga compañero!

Nos encantaría finalmente que expresarais libremente vuestras impresiones sobre el trabajo y recomendaciones para quienes os leen. La vida del artista es dura y a veces decepcionante. ¿Qué os ha empujado a vosotros y cómo empujaríais a los lectores a que sigan trabajando en lo que creen?
Trabajar creyendo en lo que haces es el sueño de todos. Si encima, en el caso de la música es un arte, solamente destaca lo que tiene luz propia. Para eso el único secreto es subir al escenario creer en lo que tocas y sentirlo. Da igual que seas grande o pequeño, en la música la única medida válida es la emoción y en ella se debe basar todo lo que ocurre en un concierto. Laura y yo compartimos nuestro propio sueño. Desde que empezamos, nuestra meta fue que nadie nos obligara a cambiarlo, que todo lo que hiciéramos o planeáramos tuviera la intención de disfrutar y no tener miedo a perder. Ganar, a veces, consiste en no quedarte quieto y seguir soñando. Muchas gracias y un saludo a todos.

Muchas gracias por vuestro tiempo. Un auténtico placer. Gracias a Laura Pamplona y a Pedro Barceló.

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