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Pedro Andrea. El sendero del guitarrista, el camino de un músico.

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Con motivo de la aparición del último, por estas fechas, disco de Pedro Andrea, en el que se hace una compilación de sus mejores obras a lo largo de su carrera, aprovechamos para continuar nuestra charla con él. Un guitarrista virtuoso, creativo y con gran sensibilidad que merece todo nuestro respeto, amistad y entendemos como uno de los modelos que se deben tener en cuenta como referencia de aquellos que estáis acercándoos a este instrumento: la guitarra.

¿Qué evolución musical se muestra a lo largo de tu carrera como guitarrista y compositor? Cuando tienes la oportunidad de revisar años de tu propio trabajo, debes sentir cientos de cosas, además de recordar sentimientos que te hicieron componer los temas. Para mí las creaciones grabadas son como un diario personal. ¿Qué refleja este último disco recopilatorio que abarca tantos años de trabajo?
Partiendo de la base de que mi formación es, casi por completo, autodidacta, el ritmo de mi evolución ha sido más lento en lo tocante a la acumulación de conocimientos, versatilidad en estilos... de lo que podría haber sido en el caso de haber tenido un aprendizaje dirigido por profesores. Sin embargo, el haber podido contar con tan pocas fuentes de información de las que echar mano, me ha obligado a poner en marcha las mías propias. No quiero decir con esto que la formación escolástica sea desechable. Al revés, defiendo su importancia, porque gracias a ella, la obra del músico puede ser el resultado de sus elecciones artísticas y no el de sus limitaciones técnicas. Sin embargo, reconozco también que alguien que no cuenta con fuentes exteriores para llenar su bolsa de recursos está obligado por necesidad a activar su imaginación y creatividad para generarlos. Supongo que el desarrollo de estas aptitudes es la ventaja que puede tener en algunas ocasiones el músico autodidacta frente al académico.

Mis progresos como guitarrista y compositor a lo largo de los cuatro discos que compila éste último ("Lo Mejor de Pedro Andrea") han quedado bien patentes en todos y cada uno de ellos. Quizá no sólo mi evolución, sino también mi regresión, porque he de reconocer que "Heart Art" -mi tercer disco- es mucho más primitivo en cuanto a la crudeza de los sonidos y lo sencillo de las composiciones de lo que era el anterior, "Tierra", donde las progresiones armónicas, la meticulosidad en los arreglos o la limpieza en los sonidos eran mis objetivos primordiales. Aún así, "Transparente", el primero, fue un disco confeccionado prestando una especial importancia a los solos de guitarra, a tal punto que en él pueden encontrarse cortes como "Sin Respiro" en los que la búsqueda de la innovación queda patente en cada nota, si no como objetivo conseguido, confieso que sí propuesto.

En el cuarto, "Vapor Blues", no hay apenas tiempo invertido en la composición racional y sesuda. Por el contrario, se trata de un disco grabado prácticamente en su totalidad en primeras tomas, con un margen de improvisación en los solos de un cien por cien. Licencias que me permití por tratarse de un disco de blues, donde la espontaneidad quizá no sólo sea un derecho que ese estilo otorga. A mi modo de ver es casi una obligación.

2. Compartiendo la idea genérica de que lo que más pesa es la creatividad, la imaginación y la constancia a la hora de mejorar la técnica, nuestras herramientas de trabajo , la guitarra, amplificación etc... tiene su peso. ¿Qué instrumentos y amplificadores te han ido acompañando y cuáles de ellos podemos escuchar en el disco?
En cuanto a instrumentación, reconozco que siempre que he podido customizar cuantos instrumentos han pasado por mis manos, lo he hecho sin dudarlo. Supongo que mi objetivo era conseguir hacer sonar en el aire el sonido que oía en mi cabeza. A pesar de eso, he trabajado para ciertas firmas cuyas guitarras, amplis... han dejado muy buen recuerdo en mí. En concreto una guitarra Yamaha de caja (un modelo parecido a la Gibson 335) con la que aparezco en la portada del disco "Transparente" y con la que fue grabado el tema "Sin Respiro".

Otra que siempre echaré de menos (hoy día está en manos de uno de los mejores guitarristas que he conocido, mi gran amigo Sezar Blue) es una Ibanez 540-S. Con ella toqué con Santana y grabé mis tres primeros discos. Estuvo, como la mayoría de mis instrumentos, sujeta a diferentes modificaciones, haciendo variaciones en la circuitería, incorporando la pastilla de agudos Seimour Duncan SH4 (modelo Jeff Beck) y un viejo modelo de Ibanez en la de Graves. Nunca usé la de medios mas que para conmutarla con una Single en agudos.

La influencia de Fender a lo largo de mi carrera ha estado siempre presente, en concreto de la "Strato", guitarra a cuyo sonido siempre he tratado de acercarme, buscando su nitidez en todas las marcas que he usado.

Una de las veces en las que más cerca he estado de conseguir mi sonido ha sido gracias a la firma Heart Art, que diseñó un modelo (Pedro Andrea Signature) según especificaciones mías. También en esta ocasión me decanté por las pastillas Seimour Duncan.

En lo referente a amplificadores, quedé especialmente contento con algunos modelos de Line 6, uno estilo vintage de la marca Crate, un modelo de 50 W de Laney y, muy concretamente, con un modelo que la casa Sinmarc (Pedro Andrea Signature) diseño también según mis requerimientos, gracias a lo cual pude alcanzar alguno de los niveles de identificación y comodidad con mi sonido, pocas veces conocidos antes.

3. La labor de quienes nos rodean en el estudio, ayudan y acompañan. Cuando grabamos, la riqueza de otros músicos es fundamental para decenas de cosas: vestir y agrandar las ideas concebidas y, en muchos casos, hasta aprender de cómo conciben los demás nuestros temas. ¿A qué músicos destacarías de entre aquellos que han grabado tus canciones?
En este último disco intervienen 35 músicos, cosa nada extraña tratándose de un recopilatorio que, a través de los 22 temas que lo componen, repasa toda mi carrera. Entre ellos podemos destacar al increíble Alfonso Pérez, de quien destacaría su infinita sensibilidad y delicadeza, por no entrar en su maestría ante cuestiones tan complejas como el arreglo y la composición. Dentro de los baterías se encuentran grandísimos instrumentistas, como pueden ser Ángel Celada, Angee Bao, Ángel Crespo, Manu Rey o David Hyam.
A pesar de que este disco incluye canciones donde, aparte de las guitarras, toco el bajo o la trompeta, hay bajistas de la talla de Javier Quílez, Billy Villegas, Mikel Irazoki o mi gran amigo Oscar Morgado, sin cuya ayuda no podría haber grabado ninguno de los discos que componen este último, porque gracias a su efectividad, maestría e indiscutible buen gusto en terrenos tan diversos como la producción, grabación, mezcla... he podido llevar a cabo mi obra.

En la percusión tuve la suerte de contar con grandísimos instrumentistas como Yuri Nogueira, Juan Carlos Melián, Gino Pavone, Manuel Gutiérrez o Tino Di Geraldo.

Dentro de algunos temas podemos encontrar unas dosis de romanticismo que, gracias a violinistas tan increíbles como Diego Galaz, pudo retratarse con toda exactitud.
En los teclados podemos encontrar grandes nombres como Basilio Martí, Rafael Rubio, Kaelo del Río o Iñaki García, a quien debo especialmente una profunda participación, en los arreglos de algunos temas, especialmente las cuerdas, terreno éste donde le incluyo como uno de mis favoritos.

Aunque el disco es enteramente instrumental incluye el elemento de la voz en algunas canciones. Destaco especialmente el papel de Helen de Quiroga, cantando un Doctor Feelgood que a todo aquel que lo escucha deja clavado en el sillón.

Entre mis trompetistas favoritos hay dos que especialmente destaco: uno de ellos es Pochi y otro Angelo Manchini, a quien debo alguna de las interpretaciones más melancólicas y emocionantes del disco.

No daría por completa la respuesta a esta pregunta si no concediera la importancia que merece a uno de los elementos que, junto con la intervención de los músicos, posibilita la grabación de un disco. Estoy hablando del estudio. Aunque han sido múltiples a lo largo de toda mi trayectoria, destaco especialmente la comodidad y fiabilidad del estudio donde este disco se ha masterizado y donde los dos temas que se incluyen de Bonus Tracks se han grabado. Me refiero a los estudios Idemm.

4. En cuanto a la evolución y trayectoria, este disco es especialmente apetecible para apreciar tu recorrido creativo y técnico. ¿Cómo se ha ido perfeccionado tu técnica a lo largo de los años, cómo has ido redondeando tu estilo en todos estos discos a lo largo del tiempo?
Ya desde mi primer disco empecé a interesarme por cuestiones relacionadas con la ejecución de la mano derecha, llegando a prescindir en muchos casos de la púa, elemento al que suelo recurrir más en mi carrera como músico de sesión para diferentes artistas.

Se podría decir que en los comienzos mi objetivo era acercarme al sonido del slap en el bajo a través de la guitarra. Es por eso que mis primeras interpretaciones eran más percutivas y veloces de lo que con el tiempo han llegado a ser. Tiempo en el que ha acabado por interesarme más la habilidad de poner la técnica al servicio de la sencillez que la de mostrar mis habilidades.

5. Una pregunta que me hago muchas veces y me gusta compartir con quienes pueden sentir cosas parecidas a las que mi alma musical siente en cuanto a la recompensa de la creatividad. ¿Qué motiva a un músico?, dada la dificultad del trabajo y de este "mundillo", a seguir ¿de dónde se sacan las fuerzas? ¿amor a la música? ¿una forma de vivir?
Creo que hay una pregunta de efectos destructivos que nunca debiera hacerse un músico. Esta es: ¿Para qué? Pienso que si el efecto de los muchos fracasos a los que se somete todo aquel que lucha por conseguir un objetivo incide en el ánimo y en el impulso de crear, reduciéndolos hasta acabar con ellos, más vale aprender a levantarse, ya que tarde o temprano es inevitable caer, sobre todo si no es un capricho y si es una vocación la que nos atrae hacia la música, ya que de esa vocación se es el esclavo, no el dueño, a tal punto que rendirnos y abandonar, a la larga siempre nos hará más infelices que luchar y perder. Por lo menos, en esta última opción hay algo que no tiene aquel que se rinde: la esperanza.

Yo, por mi parte, he acabado comprendiendo que es mejor buscar la recompensa en el durante que en el después. Porque si bien puede que la vida te niegue el éxito y la fama, como recompensa a tu esfuerzo, éste mismo te concede ilusiones y alegrías mientras lo acometes. Los momentos en los que las he sentido - ya sea interpretando o componiendo la música - son para mí el premio al mi trabajo y el aliciente para seguir desarrollándolo.

Encantados de que "tomaras este café" con nosotros, en este tu espacio y el de todos los que se dejan la piel por la música. Gracias a Pedro Andrea.

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