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Pedro Andrea, "me tengo por aprendiz vocacional"

Pedro-Andrea-ISPMusica-2Estoy seguro de que todos los guitarristas que empiezan o llevan peleando un tiempo por abrirse puertas se sienten abatidos ante la dureza del camino. Es realmente difícil introducirse en el circuito profesional y es fácil caer en el desánimo cuando tus proyectos no salen o crees imposible ganarte la vida dignamente haciendo lo que sientes: la música. En este sentido y considerando tu gran trayectoria profesional, me gustaría que nuestros lectores conocieran de tu puño y letra tus experiencias.
¿Cómo se introduce un guitarrista en el circuito profesional? ¿Cuáles han sido tus vivencias? ¿Qué es lo importante, tocar mucho, ser creativo, el estilo, la versatilidad, tener un buen equipo, relacionarse a tope, la noche, todo, nada de esto?

¿Cómo se introduce un guitarrista en el circuito profesional?
La verdad es que no existen fórmulas garantizadas, según llego a recordar como empecé yo, puedo asegurar que sin trabajo, constancia, espíritu de sacrificio, etc., no hay posibilidad alguna de conseguir convertir esta vocación en una profesión. Se habla mucho del factor suerte y yo creo que sin duda es indispensable tenerlo a favor, al fin y al cabo, no todas las circunstancias y situaciones están sujetas a nuestra voluntad, por lo que a mí me parece, donde ésta termina, empieza la suerte, que llamamos mala si nos perjudica y buena si nos favorece. Creo que todo el mundo que he conocido ha sido visitado por ella (la buena) alguna o varias veces pero con su simple presencia no basta, nosotros tenemos que poner de nuestra parte la inteligencia, para ver la oportunidad cuando llega, y el trabajo, para sacarle todo el potencial que ella nos pueda ofrecer. Lamentablemente, las personas de las cuales dependemos para convertir en realidad el sueño de vivir de la música, tienen más sensibilidad para detectar un carácter amable y una sonrisa constante que para percibir el talento, con lo cual, dominar las feas artes -entre las cuales está incluida la hipocresía- puede ayudarnos a ascender mejor y más pronto que ser un maestro en las bellas. En estas últimas, he pasado mi vida tratando de mejorar mi condición de aprendiz, de las primeras puedo hablar poco porque nunca he aprendido nada.

¿Cuáles han sido tus vivencias?
Múltiples y variadas. Hay que tener en cuenta que el radio de acción de la música comercial está, al contrario que la instrumental, en gran parte determinado por el idioma. Aunque los sudamericanos no tengan mucho que agradecer a gente como Pizarro y Cortés, no puede negarse que de no haber sido por ellos, los músicos españoles no tendríamos trabajo en esos países. En esos lugares, y gracias a tantos viajes, he conocido muchas personas, de las cuales he aprendido lecciones tanto musicales como humanas, sin contar que en una carrera como la mía, que ya lleva durando veinte años, apenas me queda rincón en nuestro país que conocer (lo cual digo con gratitud, sin ninguna soberbia).

¿Qué es lo importante, tocar mucho, ser creativo, el estilo, la versatilidad, tener un buen equipo, relacionarse a tope, la noche, todo, nada de esto?
Depende de cuál sea el propósito del músico. Si su objetivo es tener una carrera propia, hacer aportaciones a la música, etc. la creatividad y el sello propio son factores de importancia incuestionable. Si, por el contrario, el interés está orientado a ponerse al servicio de las carreras de otros artistas, cosas como la versatilidad son ineludibles. Yo por mi parte estoy más interesado en encontrar mi camino que en seguir el de otros. A pesar de esto, hay denominadores comunes en ambos casos, quiero decir, que un buen sonido, un buen equipo, etc., nunca son prescindibles y que las aptitudes sociales, si bien no ayudan a hacer mejor nuestro trabajo (el musical), le dan más esperanza de que pueda acabar llegando al público.

¿Cómo se combina el trabajo profesional ayudando a hacer grande la música de otros con la creatividad de tus propios proyectos?
Yo reconozco que de muchas de las giras que he hecho he salido con la imaginación completamente entumecida porque aunque he tenido el radio de acción como intérprete completamente despejado, el creativo ha estado mutilado. Es por eso que ya sólo puedo aceptar giras con artistas que me den el mayor margen de libertad posible.

¿Hay tiempo para todo?
Realmente sí, lo que no hay es una vida lo bastante equilibrada como para administrar el tiempo y el esfuerzo organizadamente. En las giras, las horas de comida así como las de sueño van variando día a día desajustando constantemente los relojes internos que toda persona tiene. Si a eso sumas el factor cansancio, rara es la vez que el tiempo libre se aproveche para otra cosa que no sea dormir.

Tal vez el hecho de viajar tanto, conocer tantas bandas, países, gentes y músicos sea una rica fuente de inspiración, ¿te sirve a la hora de crear?
Creo que en nuestro siglo ya no es tan obligado como lo fue en los anteriores viajar para conocer otras culturas. Como todos sabemos, los progresos de los que disfrutamos en lo tocante a la comunicación nos permiten adquirir el conocimiento sin necesidad de desplazarnos. A pesar de esto, haber conocido ciertas personas, haber podido estar en sus ambientes, me ha ayudado a comprenderlos y a aprovechar sus aportaciones de una manera y en una intensidad no accesibles de otro modo.

Trabajar en la gira de Bisbal, suponemos que una experiencia agotadora, por el gran número de bolos, viajes y largos recorridos, ¿qué experiencias te ha aportado este desarrollo? ¿Te sientes satisfecho?
En mi caso concreto, las fuentes hispanas, y en algunos temas puramente españolas, de las que bebe la música de Bisbal, me han aportado conocimientos y un grado mayor de soltura, tanto para interpretarlas como para componerlas. Tengo que decir que mi grado de familiaridad con esos estilos era mucho menor antes de empezar su gira. Aunque no son éstas únicamente las huellas que me ha dejado esa experiencia. Reconozco que haber conocido algunos de los músicos que participaron en ella, Judith Belmonte, Julio Montalvo, Pochi, Juan Sánchez, Mikel Irazoki, Yuri Nogueira, Carlos Izaga, David Simó, etc., me ha empapado de una sensación, más allá, de un sentimiento tan entrañable que me recuerda una de las razones más importantes por las que me enamoré de la música, compartir mi amor por ella con quienes lo comprenden y lo sienten como yo.

¿Qué equipo has utilizado en la gira?
Tengo que empezar por decir que estando entre mis objetivos propuestos (espero que en algún grado conseguidos) la búsqueda de la originalidad, todo aquello que esté elegido personalmente me será siempre preferible a lo standard. Es por eso que sigo utilizando como desde hace años las guitarras Hear Art (el modelo Pedro Andrea signature) y los amplificadores Sinmarc (modelo Pedro Andrea signature).

¿Utilizas la misma configuración en el directo de Miguel Bosé?
Utilizo exactamente la misma configuración. Su abanico de posibilidades es tan amplio que aun no he dado con un repertorio con el cual las posibilidades de ese equipo queden limitadas.

¿En qué medida te afecta trabajar con artistas tan diferentes?
Yo me tengo por aprendiz vocacional. Es por eso que, habiendo en cada situación tantas cosas que aprender, nunca he conocido el aburrimiento y, con alguna frecuencia, sí la fascinación. Es cierto que sus estilos son completamente diferentes pero como en ambos casos se me ha permitido aportar el mío, he podido experimentar la, para mí, tan preciada sensación de libertad.

Supongo que ambas experiencias tienen cosas buenas y malas. ¿Cuáles de ellas se pueden contar?
Yo reconozco que entre las malas, tendría que destacar algunas pérdidas. Reconozco por ejemplo que la facultad de deslumbrarme ante los atractivos que todo viaje supuestamente incluye, está un poco mermada en mí. Supongo que tiene relación el hecho de que casi siempre son los mismos sitios desde hace mucho tiempo. También, siendo mi carácter nostálgico y amante de mi familia, amigos, etc., es verdad que pasar tan largas temporadas fuera de ellos, incluso de mi país, cada vez me es menos llevadero, aunque también es cierto que los amigos que siempre, por suerte, me acompañan en las giras, ya sean músicos, técnicos, o, en casos aislados, el artista, me ayudan a hacer pasar el tiempo más rápido. No quiero terminar, en honor a la verdad, sin mencionar una de las razones que en ocasiones más desánimo me provoca (desánimo del cual siempre acabo librándome pero por el cual es ineludible pasar tarde o temprano). Me estoy refiriendo a que el hecho de tener que tratar con algunas de las personas que han convertido la música en la clase de negocio que es hoy (los que están en ella sólo por el dinero que da y sin ningún interés ni en la belleza ni en el mensaje que el arte es capaz de aportar) me provoca en ocasiones un desinterés por esforzarme en emitir, consciente de que ellos no lo tienen por recibir, para alguien que, como yo, contempla la música como un puente a través del cual compartir y comunicar mis emociones, el saber que nadie espera al otro lado, me hace perder las fuerzas para recorrerlo. Afortunadamente, y desde que comprendí que la recompensa está en el durante y no en el después, que el premio por la creación está en lo fascinante que es acometerla, independientemente de si da o no como fruto el éxito, puedo recuperar siempre el deseo de seguir creando.

En cuanto a los instrumentos, me consta que has pasado por prácticamente todas las etapas que un guitarrista irá recorriendo desde que empieza su gestación musical hasta el momento en el que te encuentras. Son muchos los guitarristas que nos preguntan sobre qué se ha de buscar en una guitarra o si es deseable "meter mano" a instrumentos mediocres con cambios de pastillas etc... ¿Crees que esto merece la pena? ¿Qué les dirías a todos los que te leen en cuanto a la elección de su guitarra y ampli?
Según amigos míos, a los cuales debo la poca familiaridad que tengo con la lutheria (poca por mi ineptitud, no por la suya), entre los cuales destaco muy especialmente a Bony Montada, no podría decir que fuera aconsejable comprar una mala guitarra e incorporarle buenos componentes. Es innegable que si la madera es mala, poco se puede arreglar. Yo creo que a la hora de elegir el equipo es importante saber lo que uno quiere para poder reconocerlo cuando lo tiene delante. De todas maneras, aun sin tener muy claro si el sonido que queremos es más agresivo, más dulce, etc., en ambos casos, tanto para el esclarecido como para el despistado, siempre nos es necesario probar y probar hasta que nuestra propia emoción nos avise de que hemos encontrado lo que buscábamos. Hablando sobre el tándem ampli-guitarra, hay que reconocer que, no tratándose de extraer nuestro sonido de un solo instrumento, como pueda ocurrirle a los clásicos con la guitarra española, por ejemplo, dar con el nuestro en la eléctrica, se complica bastante más. Todos sabemos que combinar un amplificador brillante, como lo son algunos modelos de Marshall, con una guitarra de matiz opaco, como pueda ser la Les Paul, da de por sí un sonido legendario. De todas maneras, quien más difícil lo tiene es aquél que quiera encontrar su propio sonido, porque éste, al igual que el que quiera imitar el de otro, escuchará y analizará al resto de los guitarristas, pero mientras que éste último lo hará para saber qué es lo que tiene que hacer, el primero lo hará para saber qué es lo que no tiene que hacer, lo cual le dará un camino a no seguir, pero no uno a seguir.

Referente a tus proyectos personales, nos consta que eres una fuente inagotable de creación, en diversas disciplinas. Algo que admiro y comparto, puesto que pese a que es necesario disciplinarse más en una vía, con el fin de controlarla lo mejor posible, el hecho de tocar diversos métodos de expresión enriquece, bajo mi punto de vista, la mente, abre barreras y ayuda a mejorar no tanto la técnica como la liberación de obstáculos creativos. En este aspecto, ¿qué desarrollos tienes en mente? ¿En qué estás trabajando o qué te ilusiona?
En este momento tengo en mente editar un disco recopilatorio de mis cinco publicados. Como ya se entiende, esto no plantea ningún desafío creativo, lo cual para mi temperamento explorador es poco excitante. Es por eso que a parte tengo previsto recuperar la vertiente autor y dedicarme, una vez terminada la gira velvetina de Miguel Bosé, fundamentalmente a hacer una canción tras otra.

Siempre que tengo ocasión de hablar contigo, Pedro, detecto una fibra en ti que entiende y siente ciertas cosas de una manera muy similar a la de mi interior textura musical; el desencanto de ver, en algunos casos, el arte menospreciado por los circuitos comerciales, la plenitud que puede hacer sentir la música en sus fases de desarrollo y creación, independientemente de quien la escuche y la cantidad de discos venidos. Tal vez por cosas que hemos compartido sin saberlo o tal vez por mi admiración hacia uno de los grandes guitarristas de este país, no solo por su técnica y virtuosismo, también por su completa y sincera alma musical: Pedro Andrea.

Gracias una vez más por compartir tus experiencias con nosotros, en nombre del equipo ISP y sus lectores.

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